El presidente Varela se proclama gran admirador del papa Francisco y elude hábilmente dar justos aumentos a jubilados y pensionados (abuelos y abuelas) siempre con la clásica excusa: ¿de dónde vamos a sacar el dinero para complacerlos?
“El anciano no es un extraterrestre . El anciano somos nosotros, aunque no pensemos en ello. Si no aprendemos a tratar bien a los ancianos, de igual manera serán tratados aquellos que no respetaron a esos bendecidos abuelos y abuelas”, papa Francisco.
Hay una realidad que caracteriza a este gobierno, y ha dejando huellas complacientes de aumentos jugosos con sectores políticos, policiales y de colaboradores cercanos que le ensalzan, celebran y aplauden cualquiera metida de extremidades.
La próxima visita del papa ha sido programada con exactitud meridiana para mantenerlo alejado de protestas de varios sectores deseosos de observar la actitud del papa frente a una realidad que día a día vive el país, en especial la de los jubilados.
El papa Francisco recuerda con nostalgia a la abuela Rosa, que ocupó un lugar importante en su formación como persona y como religioso.
Escrito en piedra por el papa Francisco: “Los abuelos y abuelas son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo. Un pueblo o gobierno que no escucha a los abuelos se encamina a la extinción”.
Las protestas sociales a la llegada del papa, lejos de ser escandalosa, buscan un acercamiento para que no reciba solamente la agenda del Gobierno. El papa debe conocer de primera mano que en nuestro país, que aparenta crecimientos económicos, solo se acumulan riquezas en pocas manos y la pobreza sigue galopando rumbo a peores días para las futuras generaciones.
Presidente Varela, no se gana el paraíso con estar dándose golpes de pecho y siendo exageradamente dadivoso con las iglesias. Todavía está a tiempo de no ser un presidente más del montón y ponerse el sombrero de estadista. Creo que este consejo no servirá de nada.
De todas formas, el presidente Juan Carlos Varela juega a los dados para determinar si pasa a las páginas blancas de la historia, o si viajará en directo, sin escala, a las páginas más oscuras de la historia. El papa Francisco dirá la última palabra.
El autor es periodista
