De acuerdo con la Constitución panameña, el papel moneda de libre circulación y uso oficial obligado es el dólar de los Estados Unidos de Norteamérica, y eso explica por qué el papel moneda no existe como tal, sino como moneda de metal, llamado el balboa, y que, dentro de nuestro territorio nacional tiene el mismo valor que el dólar de los Estados Unidos de Norteamérica.
Me llama poderosamente la atención que, siendo esto una obligación legal, el uso del papel moneda norteamericano, el gobierno de Varela, en este último quinquenio, tomara la decisión, en mi opinión desafortunadamente, de ordenar la emisión de millones de monedas de un balboa, causando una saturación dentro del sistema financiero nacional, el cual se ha visto obligado a tomar la decisión absurda de retener la entrega de los billetes de un dólar y, en su lugar, entregar las monedas de un balboa.
Para los ciudadanos panameños, aunque en Panamá estas son aceptadas por el mismo valor del dólar norteamericano, es una incomodidad por el peso en nuestros bolsillos, pero para los ciudadanos de otros países, que nos visitan, esto se convierte en una pérdida económica, pues en ningún país del mundo se las van a recibir, pues su valor, a la par del dólar norteamericano, solo tiene sustento dentro de las fronteras de la República de Panamá.
Ojalá que, el nuevo gobierno, recién electo en nuestro país, le ponga la atención que merece este desatino de los dos gobiernos anteriores, evitando repetir estos garrafales errores, con la excusa de ganarse la diferencia para las arcas del Estado, entre el costo de la emisión de las monedas que es muy inferior al valor facial de las mismas.
No debemos olvidar que el uso del dólar norteamericano, como moneda en curso legal en Panamá, nos ha permitido atraer fuentes de empleos para nuestros nacionales y un centro bancario con más de 100 bancos de diferentes países del mundo, lo que a su vez nos permite administrar grandes capitales con el consecuente atractivo para grandes inversionistas.
El autor es banquero