El diario El País de España, con fecha 28 de febrero de 2018, publica bajo la pluma de Claudi Pérez (corresponsal en Bruselas) un artículo que expone los verdaderos intereses que mueven a la Unión Europea (UE). El artículo se basa en una filtración masiva de documentos internos de la UE que “revelan lo que ya era un secreto a voces”. Que el listado de paraísos fiscales publicado en diciembre de 2017 era “insuficiente” y que “esa lista se elaboró con la máxima opacidad, con criterios muy discutibles y con fuertes presiones de Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda e, incluso, Francia para suavizarla o sacar directamente del listado a algunos aliados naturales”. “…E, incluso, Francia para suavizarla”. ¡Ajá! ¿estos son los mismos que se rasgan las vestiduras y condenan a Panamá?
¿Quiénes serán los aliados naturales de Francia? ¿Los que les compran sus armas o la lavandería más grande del planeta, Andorra, donde el presidente Macron cogobierna con la Iglesia católica?
El artículo menciona que los franceses ayudaron a Marruecos, un país donde los derechos humanos se reprimen constantemente (así lo señala Human Rights Watch en su Informe Mundial 2017), el mayor productor de la droga hachís que se consume primordialmente en Europa y anfitrión de grupos terroristas (según The World Factbook de Central Intelligence Agency de Estados Unidos). Miren a quién prefieren ayudar los franceses. Panamá, que se joda.
Sigue el artículo: “En la lista de la UE aparecían apenas 17 jurisdicciones no cooperativas: no está Suiza, paraíso de todos los paraísos, o Bermudas, o las islas del canal de la Mancha, una suerte de cloaca de la city de Londres”. Continúa el escrito: “Reino Unido se va, pero Londres torpedea sistemáticamente cualquier tipo de iniciativa fiscal que perjudique a sus excolonias, en especial a las jurisdicciones no cooperativas que han surgido como setas en el canal de la Mancha”.
Para poner el último clavo al ataúd de esta discusión, la periodista expone que: “Irlanda y Luxemburgo, que no son paraísos pero sí limbos fiscales que durante décadas han desarrollado la competencia tributaria a la baja, apoyaron las demandas británicas”. Hombre, cómo no apoyarlas si viven de eso.
Queda claro que cada miembro de la Unión Europea vota y defiende sus intereses a costa de países como Panamá, que nada tienen que ver con sus fracasados modelos socialistas de gobierno. Por suerte, el Reino de España accedió a abogar por Panamá porque ni Estados Unidos, nuestro aliado comercial e histórico más importante, se ha dignado en ayudar a nuestro país contra la avanzada agresiva de los países europeos que buscan afectar nuestra plataforma de servicios.
Señala el escrito que nuestro viejo amigo Luxemburgo —un paraíso fiscal europeo sin complejos pues no lo esconde y lo pelea hasta la muerte—“presionó para evitar las sanciones, que al fin y al cabo son el elemento coercitivo para que los países señalados intenten salir de esos listados”.
Mientras tanto, el daño que le han hecho a la reputación de Panamá y de los profesionales de la industria de servicios financieros y legales es real y no simple “papel mojado”, como cierra el artículo de la periodista Pérez.
Finalmente, damos la bienvenida a la competencia fiscal a otro miembro de la OCDE y de la Unión Europea: Italia.
El diario español El Confidencial del día 1 de marzo de este año publica el artículo “Italia, ¿nuevo paraíso para los superricos? La tarifa plana fiscal empieza a atraer grandes fortunas”. Resulta que el gobierno de Matteo Renzi el año pasado anunció una ley que permitiría pagar una tarifa plana (flat tax) de $100 mil en impuestos y recibir otra serie de beneficios fiscales a aquellos que movieran su residencia fiscal a Italia. Me pregunto qué piensa el lacayo Pascal Saint Amans, de la OCDE, del esquema italiano antes mencionado.
Panamá va en dirección contraria al mundo porque quiere. Los mismos europeos se están matando por competir fiscalmente y salvar sus economías tras años de mantener a generaciones de sinvergüenzas y aprovechados, además de aparatos estatales abultados e ineficientes. Nuevamente parafraseo a Churchill: el que se humilla para evitar la guerra, solo consigue la humillación y la guerra.
El autor es abogado