Cuando por unos dólares más los administradores de la justicia se confabulan para justificar las iniquidades, los robos a escala gigantesca para desechar pruebas con argumentos baladíes… perded toda esperanza de justicia real …. ¡A menos que decidamos los ciudadanos decentes revertir esa situación! No podemos permanecer incólumes ante el descarado y la insultante manipulación de la ley para proteger a delincuentes millonarios, que han robado a todos y a cada uno de los ciudadanos de este país en desgracia.
Es triste que este país bendecido por Dios, donde no lo afectan grandes fenómenos naturales que traigan la tragedia a nuestro pueblo, es en cambio arrasado impunemente por políticos, empresarios, magistrados, jueces y fiscales corruptos. Fiscales ineptos que presentan alegatos incompletos, a destiempo, con acciones que vician los casos, empresarios que están dispuestos a pagar por desviar la justicia, magistrados y jueces susceptibles al soborno, que en lugar de dedicar su valioso tiempo en estudiar los casos y sopesar argumentos, lo dedican a buscar diligentemente los vericuetos y portillos en la Ley para declarar legalmente inocente o sobreseer a culpables. Estas triquiñuelas jurídicas fueron sembradas desde su origen en códigos y Constitución por abogados de apariencia inmaculada y pura, pero realmente hechos de barro y estiércol para usarlo en momentos como estos, donde por los millones en juego “valdría la pena”.
Es por eso necesario una Constituyente Paralela para desactivar todas esas trampas embutidas maliciosamente en las leyes de este país y disfrazadas de legalismo. Esta indefensión ante la malhadada manipulación de la ley nos llena de impotencia jurídica, que mientras no exterioricemos vehementemente nuestro repudio y actuemos en consecuencia, seguiremos siendo los idiotas, alcahuetes y paganinis.
Es increíble que en este país no aparezcan abogados honestos, sensatos, dignos de confianza, un Colegio de Abogados que se empine sobre sus debilidades, en lugar de algo que aparenta una recua de amanuenses, facultades de derecho que, en lugar de ser foro y luz para dilucidar y descartar estas aberraciones legales, al parecer excretan pillos en lugar de abogados, que por sus actuaciones no dejan duda de lo que están hechos y de lo que les enseñaron. Y si esto no fuera así, todos los ciudadanos estaríamos felices de escuchar voces autorizadas que desnuden la corrupción imperante en ese gremio y el Órgano Judicial. Es materia sabida que toda coima pactada aquí o en otro lugar ha sido negociada por abogados, por esta razón las firmas importantes de abogados con largos tentáculos están manipulando los casos para que impere la impunidad. Sin duda, el plan maestro de Odebrecht para ser el contratista de construcción más grande del mundo, llevando la corrupción como portaestandarte a todo nivel y en toda forma, ha dado resultado en este país. Aquí desde el más encumbrado puesto en gobiernos hasta mandos medios, sindicatos han sido envuelto voluntaria o involuntariamente en la trama de esta portentosa empresa. La coima como modelo de negocio de Odebrecht ha sido elevada a niveles épicos.
Pero los corruptos no deben tener la última palabra, somos los ciudadanos los que elegimos a las autoridades y permitimos todos estos desafueros, tenemos que protestar en todo momento por esta corrupción rampante. ¡El que no ha robado o coimeado que no tema!
El autor es ingeniero civil