A propósito de la importante coyuntura que vive el país con el cambio de autoridades públicas, en el cual un nuevo gobierno tendrá a su cargo la administración del Estado panameño durante el próximo quinquenio, me gustaría retomar algunas ideas compartidas con estudiantes y profesionales de las relaciones públicas sobre el rol de los profesionales de esta disciplina en la sociedad panameña.
En primer lugar, es importante destacar que como parte del diálogo y el consenso entre diversos sectores de la sociedad panameña, representadas en el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo (CCND), se presentó al país, en septiembre de 2017, una hoja de ruta a largo plazo denominada Plan Estratégico con Visión de Estado Panamá 2030 (PEN 2030), cuya finalidad es alinear la gestión de desarrollo nacional a la agenda global trazada por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, aprobados por Naciones Unidas y adoptados en Panamá, mediante Decreto Ejecutivo No.393 de septiembre de 2015.
Esta ambiciosa hoja de ruta, adecuada a las necesidades de desarrollo del país, pretende focalizarse en cinco objetivos meta: buena vida para todos; crecer más y mejor; sostenibilidad ambiental; democracia, institucionalidad y gobernanza; así como alianzas estratégicas para el desarrollo. Además, de cada uno de estos objetivos meta se desprenden estrategias, objetivos y énfasis. Para ver detalles del plan se puede visitar https://www.concertacion.org.pa/tmp/file/333/PEN2030_ES_Web.pdf.
En consecuencia, considero que con este gran reto, propuesto por la agenda país, PEN 2030, nos encontramos en un momento fundamental para tender puentes de comunicación, una de la funciones primordiales de las relaciones públicas: acercar a los stakeholders o grupos de interés para que, a través de una comunicación basada en el diálogo, se adelante una serie de acciones que potencien el logro de los resultados propuestos.
Se trata, entonces, de poner al servicio de la comunidad panameña todas y cada una de las herramientas incluidas en las fases del proceso necesario en el ejercicio de la profesión: investigar, planificar, comunicar y evaluar. Es decir, sin importar el sector en el cual nos encontremos, académico, público, privado, etc., las opciones de contribución son ilimitadas. Por consiguiente, es imperante comprender y visualizar de forma estratégica cómo podemos sumar para la consecución de esta visión de desarrollo, que trasciende las singularidades y nos plantea un proyecto integral de Estado.
En síntesis, estamos frente a una misión que requiere de la participación, buena voluntad y capacidad de todas las personas que compartimos este espacio territorial en este momento de la historia; por tanto, el llamado no es exclusivo para los colegas o para los nuevos servidores públicos, sino extensivo a toda la ciudadanía, a fin de que nos apropiemos de esta construcción en beneficio de nuestro país.
La autora es docente universitaria y consultora en comunicación estratégica
