Panamá se proyecta como la economía de América Latina que más crecerá en el año 2018. No obstante, no significaría una mejora en la calidad de vida de los panameños. Los índices de pobreza y desigualdad lo demuestran.
En junio de 2017, el Gobierno de la República presentó los resultados del primer Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) de Panamá, resultando el porcentaje de personas en condición de pobreza multidimensional en 19.1%, lo que representa 777 mil 752 personas.
Es decir, que la pobreza se redujo en comparación a los resultados de 2016 (22.1%) en tres puntos porcentuales, lo que representa 108 mil 219 en un solo año.
Sin embargo, al momento de investigar más a fondo en qué consiste el IPM, puedo informarles que no es más que una manera de ocultar o disfrazar los porcentajes reales de la pobreza que se presentan en la actualidad.
El IPM de Panamá está compuesto por 17 indicadores repartidos en 5 dimensiones: (1) educación; (2) vivienda, servicios básicos y sin acceso a internet; (3) ambiente, entorno y saneamiento; (4) trabajo y (5) salud. Bajo esta metodología, se considera que una persona es pobre multidimensionalmente si se presentan carencias en al menos un tercio de los indicadores, en otras palabras, si está privado de 5 o más indicadores.
Luego de conocer la forma en que se mide la pobreza multidimensional, podemos concluir que el desarrollo económico medido con indicadores positivos desde el enfoque de producto interno bruto, no necesariamente refleja la realidad de los niveles y concentración de pobreza en una nación, y que los índices que se aplican a nivel nacional pueden ocultar datos relevantes entre los promedios.
Lo alarmante de todo esto es que Panamá se encuentra pendiente de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acordados por los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el año 2030.
Entre los compromisos podemos mencionar: poner fin a la pobreza en todas sus formas, terminar con el hambre, garantizar una vida sana y promover el bienestar de la población de todas las edades antes del año 2030.
La autora es estudiante de maestría en la UIP