He dedicado gran parte de mi esfuerzo a empujar lo más obvio y a la vez lo más difícil en una democracia legítima: que los ciudadanos comprendamos que el poder emana del pueblo…¡de la ciudadanía! Que los ciudadanos son los dueños del poder. Los candidatos a la Presidencia andan buscando trabajo como administradores de la cosa pública….¡Nuestra cosa pública! Por eso la pregunta a ellos no debe ser qué pretenden hacer con nuestro país, sino más bien: “Este es Nuestro Plan 2030 del país que queremos nosotros los ciudadanos. Dígame, ¿cómo pretende cumplir con nuestro plan los próximos 5 años?”. Esto es tan obvio que no sé por qué nos es tan difícil entenderlo, y accionar ejerciendo nuestro poder.
¿Por qué lo repito ahora? Porque la semama pasada lo entendimos respecto a uno de los desafíos más importantes para nuestro país: la modernización de la educación. Los ciudadanos logramos que el presidente asignara al PNUD la tarea de convocar a toda la sociedad no para otro diálogo sobre la educación, sino para lograr un compromiso por la modernización de la educación.
Así fue y la sociedad logró consensuar el compromiso. Para evitar que un nuevo gobierno lo ignorara por ser “del gobierno anterior”, logramos que se presentara un proyecto de ley. Dicha ley estaba soñando el sueño de los justos en la Asamblea, ¡pero la ciudadanía presionó hasta lograr el primer, segundo y tercer debate! O sea, la acción y poder ciudadanos lograron su propósito en uno de los temas fundamentales del país.
Como escribió Vàclav Havel: “Solo la política que nace del polis –vidas compartidas con un sentido de propósito común– puede ir resolviendo la confianza, los odios y hostilidades para construir Nación”. En vez de dedicar energías en protestas masivas porque no se resuelve el problema educativo, los ciudadanos dedicamos el esfuerzo a deliberar, a consensuar con todos los sectores (incluyendo los gremios) y, en efecto, a autolegislar, logrando respuesta positiva del sector político tan cuestionado.
Se logró renovar gobernanza, en vez de furia y desesperanza. Este es un gran ejemplo de ciudadanía ejerciendo –a tiempo completo– su poder. Es importante que sepamos todos que otro de los graves problemas y desafíos de nuestro país, CSS/salud, cuenta también con un consenso ciudadano (incluyendo a los gremios) que también fue convocado por el PNUD a solicitud del Gobierno. Está pendiente de la legislación que implemente lo acordado con ciudadanos: unámosnos para lograr lo mismo que se logró en Educación.
No existe problema nacional más serio e injusto que la bomba próxima a estallar: la CSS, la entidad de protección social más importante del país) y a la vez unificar y modernizar el programa nacional de salud pública para beneficio de nuestro pueblo más vulnerable. El problema está requete diagnosticado y la solución no solo conocida, sino consensuada por la sociedad con un propósito común.
Hay igualmente un Plan Nacional Integral de Aguas, que solo necesita implementación (otro de los cinco grandes problemas con soluciones ya conocidas y de fácil consenso), además de la justicia. Ya toda la ciudadanía conoce los graves problemas a resolver; solo falta que acordemos, como ciudadanía, el método para lograrlo.
Por último, planificación, descentralización y reforma del Estado. Son desafíos en que la mayoría de los ciudadanos estamos de acuerdo. Así, los cinco problemas o desafíos fundamentales son conocidos y las soluciones tienen consensos formales o de hecho por parte de toda la sociedad, con su Plan 2030.
Ya las candidaturas están bastante claras, incluso las legítimas de libre postulación. Ciudadanos, ¡a entrevistar con firmeza a los que buscan el trabajo de manejar el rumbo que queremos tome nuestro país para este y los próximos 20 años. Solo falta que ejerzamos nuestro poder ciudadano. Nosotros somos los responsables!
El autor es fundador del diario La Prensa.
