Se produce la polarización política cuando la opinión pública se divide en facciones extremas y opuestas. Cuando esto ocurre las voces moderadas pierden poder e influencia.
En Estados Unidos de América, existen dos partidos políticos importantes que concentran casi la totalidad de las simpatías del electorado. A su vez, hay un gran número de personas independientes que no están inscritas en ninguno de los dos partidos anteriores. Obviamente cuando estos independientes respaldan la actuación de alguno de los dos partidos principales, este partido se fortalece y el otro pierde fuerza. El fenómeno anterior está pasando por una variante especial , ya que la concentración de opinión pública política se está dando entre dos grupos: pro Trump y contra Trump. Esto no quiere decir que no continúe vigente la división entre republicanos, demócratas e independientes pero la polarización pro y contra Trump se hace cada vez más notoria. De acuerdo a los analistas políticos norteamericanos, en Estados Unidos no se había visto una polarización política tan intensa desde los tiempos de la guerra de Vietnam. Los norteamericano contra Trump consideran que este presidente está gobernando para complacer las aspiraciones de los grupos que votaron a su favor y no está gobernando para beneficiar a todos los norteamericanos. También piensan que muchas de sus acciones van encaminadas a mantener vivo el apoyo político que lo hizo presidente para poder reelegirse en noviembre de 2020. ¿Qué consecuencias puede tener esta polarización para el gobierno de Estados Unidos de América? Hay que tomar en cuenta el sistema de gobierno norteamericano y su Constitución, basada en el sistema de Checks and Balances. Según este sistema, el Órgano Legislativo integrado por el Senado y la Cámara de Representantes, ejerce un cierto control sobre las actuaciones del ejecutivo. Es decir, el presidente no puede realizar algunos actos importantes, nombrar funcionarios de primera línea, etc., sin contar con la aprobación del Senado o la Cámara de Representantes o con la aprobación de ambos órganos.
En noviembre de este año se elegirá una tercera parte de los miembros del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Esta elección es vista como una señal de apoyo o respaldo a las ejecutorias del partido en el poder, en este caso el republicano. Aunque también tiene matices regionales y locales, sobre todo en la elección de los miembros de la Cámara de Representantes, que son electos por los votantes de demarcaciones o circunscripciones políticas relativamente pequeñas. Actualmente los republicanos tienen una ligera mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. De continuar con esta mayoría después de las elecciones de noviembre 2018 el presidente Trump podrá continuar gobernando con mayor holgura porque recibiría respaldo a sus propuestas, nombramientos, etc. Pero si los demócratas logran el control del Senado o de la Cámara de Representantes o de ambas, el gobierno de Trump tendría más dificultad para lograr sus objetivos.
La polarización a la que nos hemos referido anteriormente se caracteriza porque gran mayoría de los votantes pro Trump son republicanos y los contra Trump demócratas. Como estos votantes son los que elegirán o reelegirán en noviembre a los nuevos senadores y representantes, es de esperarse que los senadores y representantes electos o relectos respondan a la idiosincrasia y preferencias de sus votantes y por lo tanto, se caractericen como simpatizantes o adversarios de Trump. Hay que tomar en cuenta que en Estados Unidos de América, los senadores y representantes mantienen una fuerte relación con los votantes que los eligieron y cuando se presenta un proyecto, tema o nombramiento, muchas veces los votantes de la demarcación política respectiva expresan su opinión al senador o representante.
Así las cosas, después de las elecciones en noviembre , el respaldo u oposición a Trump por parte de los senadores y representantes, será mayor o menor dependiendo del resultado de las elecciones.
Lo que está en juego a partir de noviembre de 2018 es el mejor desempeño del gobierno de Trump y su posible reelección en noviembre de 2020.
Si los demócratas llegan a controlar el Senado, la Cámara o ambos, veo peligrar algunos de los proyectos de Trump. El presidente tendrá que aportar ideas, tomar en cuenta o aceptar los puntos de vista de los demócratas.
Así percibo el acontecer político en Estados Unidos debido a la polarización. Después de noviembre de este año, se sabrá si la polarización se hace mas intensa o si disminuye. También recibiremos indicios sobre la posible reelección de Trump. Hay que esperar.
El autor es abogado