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El pasado 22 de junio de 2018, en el partido que enfrentó a los combinados de Suiza y Serbia, los jugadores suizos de origen albanokosovar Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, al anotar los goles que dieron vuelta al marcador, celebraron efusivamente imitando al águila bicéfala que adorna la bandera albana. Este partido se incorporó a la lista de encuentros mundialistas con contenido político que incluye el Italia-Francia (1938), Alemania del Este-Alemania Occidental (1974), Argentina-Inglaterra (1986) y Estados Unidos-Irán (1998). Sin embargo, el partido Suiza-Serbia por su contenido político, actores involucrados e impacto simbólico, a mi juicio, no tiene precedentes.

Históricamente, Suiza figura como un Estado neutral y de acogida, pero en este partido sus jugadores enviaron un mensaje distinto. En el combinado suizo, los jugadores Xhaka, Shaqiri, Dzemaili y Behrami son de ascendencia albana y kosovar. Por ejemplo, la familia de Xhaka huyó de Kosovo por la disidencia política de su padre, opositor al régimen comunista yugoslavo. Pero, ¿por qué enfatizar en la ascendencia de estos jugadores?

En los años 90 se disolvió la antigua Yugoslavia, y como resultado se formaron los siguientes Estados: Croacia, Eslovenia, la República de Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Serbia y Montenegro. Dicha disolución desencadenó en una serie de conflictos étnicos por el estatus de los serbios y croatas fuera de sus fronteras, que ulteriormente conllevó a campañas de limpieza étnica, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y el genocidio en Bosnia (Srebrenica y Zepa). Lo anterior motivó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) a constituir el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (Tpiay), que recibió la titánica tarea de juzgar los crímenes cometidos en los Balcanes. El Tribunal culminó su mandato en 2017.

Uno de los territorios más afectados por el conflicto fue Kosovo, en donde la mayoría albana buscaba independizarse de Serbia. En 1998, el Ejército de Liberación de Kosovo se rebeló contra los serbios, quienes enviaron militares para acabar con la insurgencia, atacando de forma indiscriminada a la población civil, y obligando a más de un millón de albanokosovares a abandonar su tierra. El conflicto también vio la participación militar de Albania y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El Tpiay juzgaría a los altos mandos de ambos bandos por crímenes de guerra.

En 2008, Kosovo declaró su independencia de Serbia. Subsecuentemente, la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva sobre la legalidad de dicha declaración unilateral. La Corte decidió que dicha declaración no estaba en violación del derecho internacional, y que su reconocimiento o no era una cuestión política. Cabe resaltar que antes (1999), el CSNU, mediante su resolución 1244, había reafirmado su compromiso por mantener la soberanía e integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia. Actualmente, 111 Estados reconocen a Kosovo; Albania fue uno de los primeros en hacerlo. Por su parte, Panamá lo hizo en 2009.

En 2014, en las eliminatorias para la Eurocopa 2016, se celebró en Belgrado un partido entre Serbia y Albania. En medio del primer tiempo y luego de una serie de incidentes dentro y fuera del campo, un dron que portaba la bandera de “Gran Albania” sobrevoló el terreno de juego.

El jugador serbio Mitrovic tomó la bandera, lo cual condujo al reclamo de los jugadores albanos. Simultáneamente, los espectadores serbios gritaban “maten a los albanos”. Subsecuentemente, tanto el personal de seguridad como la fanaticada serbia invadieron el terreno, agrediendo a algunos jugadores albaneses.

El partido fue suspendido y luego de un largo proceso judicial dentro de la UEFA y un tribunal de arbitraje, se decidió que Serbia perdería el partido 3-0. Entre los jugadores de Albania en ese partido estaba Taulant Xhaka, hermano de Granit Xhaka de Suiza.

Este era el contexto del Serbia-Suiza en Kaliningrado, partido calificado de “alto riesgo” por la FIFA. El serbio Mitrovic había cuestionado a Shaqiri por portar la bandera de Kosovo en uno de sus botines al decir, si ama tanto a Kosovo, por qué no juega para ese equipo. En el estadio se podían observar una gran cantidad de banderas que decían: Kosovo es Serbia. Cada vez que Shaqiri tocaba el balón se escuchaban abucheos. Sin embargo, al culminar el partido con la victoria suiza de la mano de los goles albanokosovares, la rechifla se transformó en silencio.

El autor es abogado y profesor de derecho internacional

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