La autoestima es la forma en que nos sentimos nosotros mismos, con respecto a nuestras capacidades y no hay una escala en que se pueda medir.
Tiempo atrás me pidieron ayuda psicológica para los primeros jugadores de la selección de fútbol, constatando su humildad; trabajaban de celadores o albañiles. Iniciamos en un hotel pequeño y los dejé en uno de 5 estrellas, trabajándolos en la brecha entre cómo se sentían por sus orígenes y condición socioeconómica; llamado en psicología su acepción (el concepto de su realidad) y el contraste de convertirse en héroes deportivos.
Algunas celebridades que han llegado a la cumbre, como Marilyn Monroe y Michael Jackson, se han suicidado. Siento que la fachada producto de la popularidad amenazó el abismo de su yo interno, frágil y con pobre acepción.
Por suerte viví 15 años fuera de Panamá y muchas de las cosas que sentía que eran debilidades o aspectos negativos en mi físico y forma de ser, en otros lares fueron apreciados y atractivas.
En las escuelas falta construir la autoestima, educando a los padres a evitar decir: “tú no sirves para eso”, “no va a funcionar”, destruyendo potencial de ¿quién soy , cuáles son mis capacidades? Alimentémosla felicitándolos cada vez que hacen algo bueno, no criticando errores. Nadie es perfecto, y equivocándonos es como aprendemos. Que desarrolle esa habilidad que trajo al mundo, porque será exitoso en ese campo y no en el que la sociedad quiere encasillarlo. La autoestima es decisiva en la felicidad y la adaptabilidad a la vida.
“Hoy ha sido un día productivo para mí y lo que hice me gustaba y fue satisfactorio para mí”, en contraposición, “hoy ha sido un día terrible, no cumplí con las expectativas de los otros”. “Enojé a mis padres porque sigo queriendo hacer una cosa y me obligan a hacer otra”.
Cuidemos la autoestima de nuestro país. Que ahora mismo está por el suelo, con todas las aberraciones que están haciendo algunos políticos en países en América .Pobres de ellos, porque pasarán a la historia con baja autoestima y sin respeto alrededor.
El autor es psicólogo, docente y escritor.