Me ha complacido desde el fondo de mi alma que prevaleció la unidad monolítica de nuestro pueblo, al conocer la noticia de que el cerco económico que se había impuesto sobre tan prestigiosos diarios como El Siglo y La Estrella de Panamá ha llegado a su fin.
Esta grata noticia me impulsó a recordar que, precisamente, en La Estrella de Panamá, de vieja data en nuestro país, fue donde se me brindó la oportunidad de publicar mis primeros artículos de opinión cuando solo contaba con la edad de 17 años, en apoyo al doctor Arnulfo Arias Madrid, luego de un recuento de votos en que se superó en justicia el fraude escandaloso en su contra.
Creo que aquel escrito fue producto simplemente de la emoción que imperó en mi ánimo en un momento en que todo el estudiantado estaba convulsionado, porque se había interrumpido el orden constitucional al proceder el coronel José Antonio Remón Cantera al derrocamiento del doctor Daniel Chanis por no someterse a los intereses cuartelarios, referente al monopolio de las rutas del transporte urbano y a la matanza de ganado.
Sin abundar en detalles que han quedado registrados en nuestra historia política, debo decir con toda honestidad que tanto en el diario El Siglo como en La Estrella de Panamá ha prevalecido en esta era de su existencia la completa y absoluta libertad de expresión en que en lo personal he notado que ideas en defensa de los elevados intereses de nuestra patria han de quedar herméticamente preservadas, como la mejor herencia moral que legaré a mis hijos, ya que si Dios me lo permite tengo todavía muchas opiniones por publicar.
Debo decir que el cerco económico que imperó contra los referidos diarios debe constituir un campanazo de alerta a nuestra precaria democracia, ya que sectores políticos sumamente ambiciosos por alcanzar el poder, antes que velar por su fortalecimiento procurarán aprovecharse de la inseguridad social y de los incontables problemas sin resolver que tiene la actual administración por su propia desorganización en todas las dependencias y principalmente por las jugarretas que imperan en el Poder Legislativo y el rejuego en el Poder Judicial, en el que la mayoría de sus fallos son muy cuestionados.
Mi interpretación es que el cuerpo entero de la Nación está enfermo y su curación pasa por momentos para un verdadero diagnóstico y no cuenta para la curación de sus graves padecimientos de honestos galenos políticos, vamos a decirlo de esa manera figurada, y más bien podríamos quedar atrapados de la noche a la mañana bajo un régimen fascista, que en sus promesas convencerán a los sectores más humildes y les brindarán el opio adormecedor acompañado del poder silenciador de las armas.
El autor es abogado y periodista.