Recuerdo la primera ocasión en que participé en elecciones presidenciales generales, en la campaña de 1951 de José Antonio Remón Cantera. Digo participé porque siendo menor de edad acompañé a un familiar a El Valle de Antón el día de las elecciones en apoyo de Chichi Remón para presidente y de Efraín Barnett para diputado. No voté, pero sí me enteré de algunas malandrinadas políticas de esa época. Desconfiando del destino de las actas, al filo de la madrugada, luego de contar los votos y sellar las actas correspondientes, nos fuimos custodiándolas detrás del patrulla que las llevó hasta el centro de recepción de actas del Tribunal Electoral en Antón. El centro de votación de El Valle estaba ubicado en la escuela que aún existe en la vía principal, a unos 500 metros del Hotel de Greco.
Enfrente de esta escuela, al pie de la carretera, existen varias casas. A una de ellas, la mañana de las elecciones llevaron cuatro vacas, las cuales amarraron a sendos árboles en el patio trasero. Al principio no entendí el propósito para el que servirían estas vacas, así como tampoco las 40 cajas de pachitas de seco y anís que depositaron en un cuarto de atrás de la casa. Como a eso de las 7:30 de la mañana llegó un señor con un cuchillo grande y filoso y sacrificó una res. Le quitó el cuero y allí mismo inició el corte de pedazos de carne como de a libra, los cuales envolvía en papel encerado color caoba que usaban comerciantes de la época para despacharte carne en abarroterías. Al frente de la casa había una extensa fila de cholos y cholas, de los que hoy llaman originarios, con niños en los brazos, en espera de algo. A los minutos llegó un señor con unos cartuchos de papel manila con sobrecitos iguales a los que daba el Tribunal Electoral, que contenían votos de un candidato en particular. Los originarios (vaya palabrita moderna) fueron circulando y recibían su sobrecito, cruzaban la calle y allá en la escuela había otro señor que los aguaitaba por la ventana del salón, veía que metían en la urna el sobrecito que le habían entregado, y cuando salían les daba un cuadro de cartulina azul con algo escrito. El elector volvía a cruzar la calle hacia la casa, y cartulina en mano se la entregaba a quien le había dado el sobrecito, y este daba orden verbal a sus secuaces en la casa para que le dieran una libra de carne.
Si eran hombres, adicional le daban una pachita de seco o anís. Par de horas más tarde se había pasado la voz entre los originarios, la fila se hacía interminable y casi llegaba a la pensión de Delia. Esto fue hace 67 años. Hoy la técnica es más sofisticada, pero la intención y sus consecuencias son las mismas. El jamón viene empacado al vacío, se compran bonos de $100 por medio millón de dólares para ser precisos. Se regalan estufas, neveras. Se ofrece trabajo en cualquier institución estatal con planilla 080 y 172. Se compran votos a $20 y $30. El hampa se huele el tocino y asalta a motivador político y le roba $65 mil destinados para el día de las elecciones.
El clientelismo elige presidentes y diputados. Más grave aún, los elegidos bajo estas circunstancias de trampa electoral llegan tan comprometidos que se obligan a continuar con el juega vivo y a conceder licitaciones de carreteras y puentes, así como construcción de acueductos y alcantarillados, aunque las constructoras se llevan $50 millones sin cumplir con lo licitado. La Contraloría, que pensamos sí ejercía sus funciones, falla una vez más.
Resultado final de las primarias de los tres partidos principales: Rómulo Roux 68,129 votos con participación del 28% de los inscritos en Cambio Democrático; Laurentino Nito Cortizo 215,288 votos con participación del 62% de los inscritos en el Partido Revolucionario Democrático (PRD); José Domingo Arias 5 mil 88 votos con participación del 14.6% de los inscritos en el Partido Alianza; Saúl Méndez 2 mil 532 votos con participación del 6% de los inscritos en el Frente Amplio por la Democracia; José Isabel Blandón 80 mil 208 votos con participación del 47% de los inscritos en el Partido Panameñista. Falta definir los independientes; su participación hará olas que pueden hundir buques en las elecciones generales. La mayor participación de inscritos en las primarias la tiene el PRD. Esto es indicativo del interés en salir a votar y ganar en 2019. Pienso que las elecciones se polarizarán entre el PRD y el panameñismo.
Las cartas están presentadas, ganará quien logre convencer al electorado con sus propuestas. A mí me convencerá quien demuestre voluntad de hacer los cambios sociales y quien tenga sentido de urgencia para ejecutarlos, quien denuncie la corrupción y se comprometa a erradicarla, entre otras acciones en beneficio del país.
Así lo percibo, así lo escribo.
El autor es comentarista político