Pareciese que los candidatos de cualquier color o sabor han adoptado la moda de hacer el ridículo con idioteces y frases cantinflescas para provocar risas o burlas. Con esas actuaciones, los electores observan que sus opciones de un buen candidato son escasas.
Hay que tener claro que los debates políticos son los escenarios para dar a conocer perfiles de los candidatos y sus propuestas, mientras que para los ciudadanos son el momento que les permitirá compartir las diferentes propuestas y tener elementos de análisis para conocer qué rumbo tomarán los votos.
Nada de equivocaciones en esta ocasión. En el próximo debate es obligatorio analizar detalladamente el perfil y desarrollo personal y profesional de cada postulado.
La acciones de opereta protagonizadas por candidatos en las redes sociales es una constante que abruma y enloquece, y es misión imposible frenar esas embestidas electoreras.
Soy un convencido de que el formato sorpresa en un debate político es el más peligroso para los candidatos, pero conveniente para los electores, que así pueden medir la capacidad de respuesta cuando estos personajes son sorprendidos y quedan fuera de equilibrio con interrogantes que no estaban en el guion del debate.
Nada de entregar temas por adelantado a los candidatos que supuestamente deben estar preparados si se les presenta el elemento sorpresa.
Es recomendable que representantes de la sociedad civil sin vínculos partidistas sean los que tengan la oportunidad de ocuparse en hacer preguntas inesperadas a los sorprendidos candidatos.
El moderador puede ser un periodista que solo se limitará a presentar a los miembros que harán las interrogantes a los candidatos y a llevar el tiempo de las intervenciones.
Todos los partidos y candidatos independientes para las próximas elecciones tienen problemas de imagen que todavía no han logrado cambiar la distancia sideral que los separa de la ansiada veracidad de la habitual charlatanería, siempre presente en todas las campañas políticas.
Por todo lo anterior, me atrevo a sentenciar que la mayoría de los candidatos son ahora líderes ocasionales, y como dijo Churchill : “una vez se anuncie el conteo final de las elecciones solo habrá un ganador. Los demás serán perdedores”.
El autor es periodista