¿Qué es un país? ¿Qué es una sociedad? Desde los inicios de nuestra soberanía se nos ha enseñado que nacemos en una familia, que nos llaman por un nombre y que debemos identificarnos con un país, con un credo, con una religión o con un grupo con preferencias específicas. Nos han diseñado a ser lo que somos. Y lo hemos permitido. Nos han inculcado que debemos ser libres y luchar por la libertad.
Pero, ¿qué es ser libre? ¿Cómo obtener la libertad? En nuestros inicios creíamos que era escapar del yugo de un imperio o que ser libre significada librarse del arma que apuntaba a nuestra frente. Éramos como campesinos. Lo fuimos y, todavía hoy, lo somos.
Luego aprendimos a disfrutar la comodidad de ser libres bajo la protección de un imperio, a quien veríamos como padre y que, luego, más tarde habríamos de abandonar para ser “libres”, “soberanos” e “independientes”. Pero, como toda relación padre-hijo, nunca dejamos de ser familia, lo llevamos en la crianza.
Ese padre que tuvimos en el siglo XX, no era nuestro padre biológico, era más bien nuestro padrastro. Pero lo asumimos como padre.
Entonces, nos tocó crecer y usar esa libertad que obtuvimos a partir del dolor de esa separación. A partir de abandonarlo con nuestra rebeldía.
Solamente que, hasta el día de hoy, no hemos resuelto nuestra crisis.
Panamá ya no es un niño. Hemos dejado de ser adolescentes para convertirnos en adultos. Pero aún como adultos, no tenemos clara nuestra identidad y no hemos aprendido todo lo que necesitamos aprender. No hemos dejado el hábito dañino que nos corrompe ni tampoco confiamos los unos en los otros.
Así que lo único que detiene el desarrollo de Panamá, es el mismo panameño.
¿Qué es un país? ¿Qué es una sociedad? ¿Qué es ser libre? ¿Cómo desatarnos de las cadenas de la moderna esclavitud? ¿Cuándo será el día que dejaremos la simbiosis de una sociedad paternalista y conservadora? ¿Cuándo dejaremos de buscar un padre? Y, ¿cuándo creceremos?
El autor es psicólogo y docente universitario