Confieso que el título “The Untold Story of the Panama Canal” del libro de Marixa Lasso, me pareció poco original por su similitud con el título“The Untold Story of Panama”, libro del periodista Earl Harding. Esbirro éste de Joseph Pulitzer y quien al investigar la independencia panameña de Colombia para defenderlo de una demanda por calumnia interpuesta por Teodoro Roosevelt, saca conclusiones fuera de contexto, elucubra e inventa hechos no probados a lo largo del tiempo y espacio que mucho daño le hicieron a la República de Panamá (como prueba les recomiendo mi alegato La Leyenda Negra: Engaño y Ficción). Por lo que no me extraña que al estar el libro de Lasso editorializado por una empresa estadounidense, tienda a inclinarse el mensaje hacia un público anglosajón tanto así, que el libro esté publicado en inglés a pesar de que la autora es panameña. Pero al leer el libro de Marixa, sale a la luz una obra histórica profundamente investigada, apasionada y que dá cuenta de hechos desconocidos sobre el sufrimiento istmeño frente al destino manifiesto del imperio del norte. Tal vez lo más impactante es el aparente mito de la inundación. De alguna manera fortalecido por la novela “Pueblos Perdidos” de Gil Blas Tejeira, quien centra su desaparición en la creación del Lago Gatún. Cuando en realidad poblados como Emperador y el propio Gatún, entre otros, así como gran parte de Gorgona como el pueblo en que se centra la novela de Tejeira, se encontraban fuera de los desbordes y algunos bastante lejos de ser inundados.
Destaca Lasso que la despoblación de la línea ístmica, que entonces superada los 60 mil habitantes siendo la región más densamente poblada del país, tenía un fuerte sabor a prejuicio, arbitrariedad y racismo. Donde el húmedo y frondoso trópico istmeño, se consideraba muy alejado del elevado desarrollo tecnológico, intelectual, académico y cultural de las regiones templadas del denominado mundo occidental liderado por Estados Unidos. Se trataba de residentes, en su mayoría de raza negra, que ocupaban poblaciones que incorporadas desde la época colonial, habían servido de refugio y de hogar para quienes llegaron a buscar mejores días durante la construcción del canal francés.
El libro de Lasso no deja bien parado a los gobiernos panameños de entonces, principalmente el liderado por Belisario Porras. De virtudes ampliamente desarrolladas y conociendo también sus defectos justificables frente a la imperfección humana, no deja de asombrar el mensaje de la autora sobre el creciente racismo de aquellos gobiernos contra los chinos y caribeños (a diferencia del trato sublime hacia los inmigrantes europeos), expresado a través de leyes que en su ensayo La inmigración prohibida en Panamá, detalla Virginia Arango Durling a su vez, citada por Lasso. Precisamente en la época en que inicia el abandono forzado de la franja ístmica, cuando Porras era presidente. Lasso, asimismo, al referirse al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto T. Lefevre, a quién abordan los negros del pueblo de Chagres, despojados de sus tierras detentadas por el coloso del norte, y quienes se reúnen con él para encontrar una solución a su causa que nunca llegaría, lo califica como miembro de la élite blanca (del entonces gobierno de Porras) y cuya transcripción de su conversación demuestra una “rara ventana” sobre la mediación de aquel gobierno con Estados Unidos.
Tratándose de otra decisión que al ser confrontada jurídicamente por dos Estados en la que prevalece la interpretación del más fuerte y que concluye con el despoblamiento de pueblos istmeños, no deja de ser interesante y necesario el conocimiento del tema, a través de Marixa Lasso, que por más de cien años permaneció oculto con la alevosía de quienes construyeron el Canal para fortaleza del águila, beneficio del mundo y menoscabo del istmo.
El autor es abogado