Comencé a trabajar en la CSS en 1971. En esa época, la institución solo tenía un hospital, el Hospital General, ubicado en la Transístmica-, y siete policlínicas en toda la República. En 1972 se inauguraron los hospitales de Puerto Armuelles y Changuinola, en el que trabajé por unos cinco años. En ese tiempo los asegurados y beneficiarios no llegaban a 100 mil, y la cantidad de pensionados y jubilados era reducida. El perfil epidemiológico de la población eran las enfermedades infectocontagiosas, y la estrategia para enfrentarlas estaba basada en la vacunación masiva, tarea que realizaba con éxito el equipo de salud del país. Durante la década del 70 se construyeron el 60% o más de las instalaciones actuales, incluyendo el Complejo Arnulfo Arias Madrid y el hospital Regional Rafael Hernández de David, Chiriquí.
Hoy el escenario es completamente diferente. Hay más de 3 millones de asegurados y beneficiarios, unas 60 instalaciones de atención de salud, casi 300 mil pensionados y jubilados, con unas veintenas de agencias administrativas, además de los dos edificios de Clayton, y el edificio Bolívar. La institución cuenta hoy con un presupuesto de 4 mil millones de dólares entre los cuatro programas, y el perfil epidemiológico actual son las enfermedades crónicas no transmisibles, cuya prevención y control es mucho más complejo y costoso, lo que obliga a aplicar otras estrategias de atención.
Este panorama nos lleva a concluir que no se puede seguir administrando la institución más grande del país, tanto en cantidad de funcionarios como en presupuesto, como se ha hecho siempre. Hay que realizar cambios estructurales de forma integral.
En primer lugar es necesario dividir la CSS en dos instituciones: una que se responsabilice de las pensiones y otra de la atención de salud. Cada una deberá tener un director general con un perfil profesional técnico, así como una junta directiva independiente representativa de cada sector, pero con directivos con conocimiento básico comprobado, del tema respectivo.
La reforma debe profundizar la autonomía de la institución, para evitar la intervención tanto del Ejecutivo como del Órgano Legislativo, que es precisamente uno de los problemas más graves que enfrenta en la actualidad.
En segundo lugar es preciso establecer un sistema único de atención de salud, ya que la atención de salud es costosa y si no se realiza de forma eficiente, su costo se duplica.
Junto al sistema único de atención debe desarrollarse una política de atención primaria de salud, cuya base, que constituye la parte más difícil, fue creada durante la pasada administración y que, por egoísmo, ignorancia y negligencia de quienes fueron responsables de atención primaria de salud, en esta administración no solo no avanzó, sino que hubo retroceso. Sin embargo, la semilla fue plantada y cuidada, según he sabido de parte de los directores médicos y profesionales que nos ayudaron a desarrollarla.
Como tercer punto se requiere un Ministerio de Salud (Minsa) moderno, que se concentre en sus funciones primordiales como rector, supervisor, promotor y con políticas de prevención eficientes. El Minsa cuenta con una gran cantidad de médicos, odontólogos, veterinarios, salubristas de primer nivel, que podrán ejecutar esas tareas de manera eficiente.
La cuarta acción, que es vital, es reforzar los patronatos de los hospitales del Minsa, Santo Tomás, Del Niño, Oncológico y De Obaldía, para disminuir la influencia clientelar de los partidos políticos, y haciendo de la meritocracia la regla y no la excepción. Igual política debe implementarse con el resto de los hospitales del ministerio. Estos cambios se pueden realizar íntegramente, porque todos están relacionados. Solo se requiere voluntad política.
La crisis actual de la CSS solo se resolverá con un acuerdo entre todos, cuyo debate previo se centre en propuestas con argumentos basados en datos rigurosos, y sin demagogia que siempre alude a supuestas privatizaciones o intereses de grupos.
Cualquier cambio que no modifique integralmente la actual situación, será solo un cambio cosmético sin relevancia.
Quiero terminar planteando que hay que darle una solución inmediata al desabastecimiento de insumos y medicamentos. No sé cuál sería la figura legal, pero la CSS debe declararse en estado de urgencia, ya que hay vidas en peligro. Se requiere comprar de forma directa, supervisada y transparente a proveedores fue del país, mientras se realiza una coordinación nacional con los proveedores nacionales y las instituciones involucradas, incluyendo la Dirección de Farmacia y Drogas para identificar y solucionar los cuellos de botella que se presentan cada tres meses, y que afectan la vida de tantos panameños.
El autor es odontologo