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SECTOR AGROPECUARIO

Reinvención estatal con democracia

Respetando la capacidad intelectual de los conocedores vastos de la administración pública, pretendo esbozar algunas buenas intenciones con el fin de aportar por el bienestar nacional.

La mayoría de los que elegimos nuevos dignatarios para regir por cinco años, votamos con la ilusión de que las nuevas propuestas devienen cambios favorables y de éxito, muy cerca de ser garantía de mejores tiempos, pero más temprano que tarde nos percatamos que en cada inicio de quinquenio nos reiteran una permanente comparación de lo acaecido anteriormente contra lo que sustentan hoy. Nos enfrentamos entonces a la misma burocracia, los mismos acomodos, los mismos estilos de derroche de dinero del Estado, que es de todos; a la supuesta contención del gasto público, a nuevos burócratas y acogidos de la tolda gubernamental con salarios faraónicos, gastos de representación y otras arandelas.

¿Para dónde vamos? Preveo que al valle de los caídos y de los lamentos, con la seguridad de que los bien librados y acomodados sí tendrán lugares de descanso y disfrute con prominente futuro.

Me atrevo a sugerir que las directivas de instituciones y tantas comisiones de Estado requieren oxígeno y balance de poder absoluto. Conformemos directorios ministeriales y de entidades autónomas con presencia de voces y votos de miembros de la sociedad civil panameña, desde los más encumbrados empresarios, profesionales, productores y obreros, quienes darían el toque de desempeño auténtico y eliminación de tantos cheques en blanco otorgados a funcionarios seleccionados como ases sacados de la manga política de los partidos; cualquiera de nosotros tiene más capacidad profesional de trabajo y dignidad para aportar ideas y consenso de vías de desarrollo a la Nación.

Los argumentos de campaña se fundamentan en la demagogia que, para los efectos de la decisión de elegir se manifiesta como un manto de obnubilación. Surge después de los comicios la realidad estructurada detrás del telón, en la que afloran los intereses aviesos de los supuestos prohombres, políticos y empresarios que se arrogan el control de los destinos nacionales, con la condición primaria de que sus haberes no deben perder el crecimiento desmedido y, por supuesto, con el menor aporte al erario público. Los comunes y corrientes nos mantenemos bajo el régimen impositivo igual a los tiempos de la edad media y las realezas oprobiosas que recaudaban del pueblo los impuestos por sí o por no, garantizando los presupuestos que más bien mantienen imagen y posibilidades de reelección.

No critico los adelantos que se puedan plantear para las soluciones que den mejor calidad de vida a los panameños, pero cuando son planteamientos utópicos —que al final las soluciones vendrán con el costo agregado de los intereses de los inversionistas y los porcentajes de rentabilidad—, pienso y me pregunto porqué no seguir ofreciendo soluciones básicas, que no son complicadas y sí fáciles de aplicar como son las sociedades empresariales mixtas en el sector primario.

Paso a explicar posibles empresas mixtas que se pueden desarrollar en las vastas hectáreas de las comarcas y zonas rurales con sistemas de cultivo hidropónicos e intensivos, donde se desarrollarían los colonos con la obtención de salarios dignos y llevaríamos el país a una mejor ocupación del ciudadano que emigra por falta de oportunidades y la no definición de su futuro más inmediato. Los subsidios y dotación de posibilidades mediante ese sistema nos lleva a la debacle en el desarrollo y subsistencia de los que menos tienen hoy día.

No está escrito en ningún tratado o código que solamente los más grandes pueden ser aportadores del desarrollo nacional, la ganadería tiene también oportunas alternativas para el sector primario en áreas rurales. Estaríamos satisfaciendo la participación de emprendedores inversionistas con la participación del Estado y mantenemos los centros poblacionales alejados con calidad de vida renovada y el país regresa a los tiempos en que éramos menos habitantes, consumiendo lo nacional en mayor medida, garantizando la provisión de alimentos y salud.

Ya basta de diputados y ministros millonarios, y presidentes retirados archimillonarios y con poder detrás del poder.

Nuestros sentimientos se basan en la tristeza con desesperanza de la mayoría de nuestro pueblo, porque las promesas no son suficientes ni los logros de gobierno contra las evidentes proclividades corruptas apadrinadas y de la vista gorda de la Justicia.

El autor es ingeniero


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