El domingo 1 de julio próximo se llevará a cabo en México un proceso electoral inédito por su trascendencia y por lo que significa para la democracia mexicana. Cada seis años, los mexicanos tienen la oportunidad de elegir democrática y libremente a sus gobernantes.
Durante el presente año se habrán efectuado varios procesos de cambio de gobierno en las democracias de América Latina. En este marco, México realizará las elecciones más grandes de su historia. El primer domingo de julio, poco más de 89 millones de ciudadanos mexicanos habilitados para sufragar tendrán la oportunidad de elegir al próximo presidente de la República, a 500 diputados federales y a 128 senadores que forman parte del Congreso de la Unión. También, de manera concurrente a las elecciones federales, se realizarán comicios locales en algunas entidades de la República mexicana, en las que se escogerá a 9 gobernadores en el mismo número de entidades federativas; se renovarán 27 congresos locales y se elegirán nuevas autoridades municipales en 25 estados.
Todo este proceso se realizará con el apoyo de 156 mil mesas electorales, que estarán conformadas por más de 2 millones de ciudadanos elegidos por el Instituto Nacional Electoral (INE) de manera aleatoria, que tienen a su cargo la recepción y cómputo de los votos.
En cada una de estas mesas electorales, los partidos políticos y los candidatos podrán tener representantes de casilla, a fin de asegurar la transparencia del ejercicio del sufragio ciudadano. Asimismo, se estima que este proceso contará con la mayor participación de observadores nacionales y extranjeros acreditados, los cuales también podrán dar fe del proceso electoral.
Será igualmente la elección en la que, hasta ahora, el mayor número de mexicanos que reside en el exterior podrá votar.
Según estadísticas dadas a conocer recientemente por el INE, un total de 181 mil 256 mexicanos se registró en la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero (Lnere) y desde el pasado mes de mayo han estado recibiendo por servicio de mensajería su respectivo “paquete electoral”, que contiene las boletas en las que podrán emitir sus votos y enviarlos de regreso a México, utilizando el mismo servicio de mensajería.
Nadie puede dudar que las elecciones libres y democráticas son la mejor vía para garantizar la transmisión pacífica del poder y, al mismo tiempo, dirimir las diferencias políticas que naturalmente se producen en cualquier sociedad.
Por ello, la mayoría de los mexicanos tenemos la convicción de que algunos incidentes aislados de violencia de los que lamentablemente han sido víctimas agrupaciones políticas de distinto signo, no impedirán el desarrollo de este histórico ejercicio democrático.
El actual sistema electoral mexicano ha cimentado con firmeza nuestra democracia, y es resultado de décadas de esfuerzos de ciudadanos e instituciones que gradualmente han construido una serie de reglas y procedimientos vigorosos que ahora son referentes en el mundo.
Los mexicanos podemos asegurar que contamos con sólidas instituciones (el propio INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) que actúan como garantes de nuestras elecciones. Producto de importantes modificaciones, el actual marco normativo que regula el proceso electoral tiene como una de sus principales bases la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Lgipe), en vigor desde el año 2014, la cual establece, entre otros aspectos, las prerrogativas y la fiscalización de los partidos políticos, reglas sobre propaganda electoral, registro de candidaturas, conformación de coaliciones, duración de precampañas y campañas, su financiamiento y acceso a medios de comunicación, así como candidaturas independientes. Desde hace poco más de dos meses, los candidatos a los numerosos puestos de elección popular se encuentran en plena campaña, dando a conocer sus respectivas plataformas políticas.
Las reglas del juego están debidamente asentadas y ofrecen igualdad de condiciones para los contendientes.
Los mexicanos tienen la responsabilidad de conocer las propuestas de gobierno y los perfiles de los candidatos para, de esta forma, emitir un voto libre e informado. Al margen de quien resulte ganador de las elecciones de julio próximo, el marco legal en el que se basa el proceso electoral y las instituciones que tienen bajo su responsabilidad la organización y fiscalización del mismo, brindarán la certidumbre necesaria para que la democracia mantenga su vigencia en México.
El autor es embajador de México en Panamá.
