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RESISTENCIA

Rescatando nuestra democracia: el grito del #NoALaReelección

Rescatando nuestra democracia: el grito del #NoALaReelección
Rescatando nuestra democracia: el grito del #NoALaReelección

El #NoAlaReelección es un movimiento genuino de disconformidad ciudadana, que más allá de un grupo de panameños que está decepcionado por la institucionalización de la corrupción, refleja a su vez la falta de identidad e ideologías que existen en los partidos políticos. Mi generación, nacida a finales de los 80, no comprende lo que es realmente vivir bajo una dictadura, nuestra comprensión del sistema se basa simplemente en aceptar que una mala democracia es mejor que una buena dictadura. El ver tantos jóvenes aspirar a cargos políticos y atreverse a apoyar el #NoALaReelección es quizás la última esperanza que nos queda para rescatar nuestra democracia, esa que siempre hemos creído que puede funcionar aunque esté sumida en la corrupción. Tenemos que luchar para defender nuestra democracia de los fundamentalistas, de los líderes con agendas ocultas o peor aún, de aquellos grupos que pongan en peligro la estabilidad de la República como un todo.

Los caudillos de antaño, ya sea Omar Torrijos o Arnulfo Arias, proveen de un discurso que se aleja mucho del desarrollo en derechos humanos actuales y seguirlos encomiando como líderes políticos cuya relevancia no ha pasado, es realmente dañino. Ellos son personajes históricos que han sido usados como estandarte de sus partidos, lo cual ha favorecido que esos mismos partidos no hayan sabido renovar su discurso. Irónicamente, es quizás esa fortaleza la que favorece que esos partidos sobrevivan con un número considerable de adherentes en comparación con los partidos políticos que en cada elección se juegan su continuidad.

La relevancia que el CD adquirió con su fundador no fue pura casualidad, y la forma en que llegó al poder nos debiera haber hecho un llamado de atención como sociedad, pero ni aun frente a los escándalos de corrupción ha sido así. Este gobierno tampoco lo ha sabido hacer mejor, aunque tuvo en su momento todo el apoyo popular para movilizar una reforma constitucional. En esencia, los partidos y sus políticos elegidos democráticamente son expertos en defraudarnos.

El fenómeno Martinelli es un ejemplo de que en tiempos de crisis el populismo consigue mover masas y que los golpes a la democracia son huellas muy profundas que dañan la confianza en los poderes del Estado. El clientelismo del que hacen gala los diputados seguirá siendo la herramienta para atraer el voto si no logramos que el ciudadano común crea que el #NoALaReelección no es una moda del momento de un grupo de personas. Este es un llamado de resistencia para defender nuestra democracia, que languidece con cada impunidad cometida por cada gobierno que fue elegido alguna vez democráticamente después de la dictadura.

La autora es magíster en salud pública.


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