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DESIGUALDAD

Reto para el próximo presidente

La economía de Panamá se sustenta económicamente en los distintos servicios que ofrece el Estado, la Autoridad del Canal de Panamá, las terminales portuarias, la Zona Libre de Colón, el centro bancario internacional, la Zona Económica Panamá Pacífico, la marina mercante panameña y los servicios legales internacionales que ofrecen abogados especializados. Como consecuencia de estas actividades el 75% del producto interno bruto de Panamá proviene de los servicios.

Somos una economía terciaria, pero el gran contrasentido es que en nuestro país viven 4 millones de personas y la mayoría de ellos están vinculados a la economía primaria, entiéndase agricultura, ganadería y asuntos relacionados.

No somos el único país en el mundo que tiene una economía de servicio. Por ejemplo, está Singapur, que concentra una gran cantidad de servicios bancarios, financieros, portuarios, etc., pero en Singapur no existen áreas rurales o pobladas por personas que se dedican a la agricultura y ganadería.

La gran interrogante que tenemos que dilucidar es si debemos continuar incrementando los servicios, o si por el contrario se debe poner mayor atención al sector agropecuario y ganadero en el que vive la mayoría de los panameños.

Se denuncia que nuestro país tiene una de las peores redistribuciones de ingresos en el mundo. Y esta situación está íntimamente vinculada a la prosperidad y a los ingresos de las personas y compañías dedicadas a los servicios, porque tienen ingresos más altos que los otros sectores del país. Aunado a esto están las comarcas, donde viven personas con un nivel de pobreza y pobreza extrema. Es obvio entonces que hay una relación entre la economía de servicios y la mala redistribución de los ingresos.

No se trata de eliminar o desincentivar los servicios, porque esto sería una especie de suicidio económico. De lo que se trata es de entender que Panamá no puede continuar desarrollándose con esta desigualdad. Sería absurdo e imposible vincular a los sectores menos favorecidos con la economía de servicios, porque esta economía está localizada y se desarrolla en el área metropolitana de Panamá y Colón. Y los sectores de menores ingresos habitan en las otras provincias de Panamá. A través de nuestra historia hemos visto una gran migración hacia las ciudades de Panamá y Colón, al punto de que las áreas cercanas a la ciudad de Panamá se han convertido en ciudades con personalidad propia debido a la gran cantidad de personas que allí viven. Por ejemplo, Arraiján es el distrito más poblado de la República y conjuntamente con La Chorrera concentran cientos de miles de personas que trabajan en la ciudad de Panamá.

La situación anterior amerita una profunda consideración y discusión por los distintos aspirantes a presidente en las próximas elecciones. En mi opinión este problema es uno de los más graves que tenemos en Panamá y se debe enfrentar con valentía y decisión para disminuir (y eventualmente eliminar) la desigualdad de ingresos y condiciones de vida entre el área metropolitana y el resto del país. 

El autor es abogado


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