ELECCIONES 2019

Retrocedemos por ilusos

Retrocedemos por ilusos
Retrocedemos por ilusos

Nos abocamos a la sexta elección posinvasión. Aquellos augurios de una democracia, para vivirla en Panamá, quedaron atrás. ¿Qué ha pasado? ¿Miopía? ¿Falta de valores en gran parte de la población?

Llegadas las bombas y el tableteo de ametralladoras aquel 20 de diciembre muchos creyeron que se instalaba un camino a la democracia. El tiempo nos ha dejado ver un poco más claro que perdimos una buena oportunidad por manipulación del evento de la caída de la dictadura. Se satanizaba a Noriega, no sin razones, pero nuestro problema era más que Noriega y su cúpula militar. Eran también los civiloides que lo apoyaron a él y a Omar Torrijos. Los que apoyaron a Torrijos todos parecen haber atravesado un proceso de purificación y hasta muchos de los de Noriega lo han logrado. Hagamos memoria: ¿Cuántos de esos delincuentes (los que apoyaron a uno u otro delinquieron en muchos aspectos) han sido condenados por la justicia? Solo Noriega, Córdoba, Bruce Lee y otros que no pasan de 10. Veintiún años de violaciones de derechos humanos y latrocinio al erario deben tener varios cientos de delincuentes. Ni siquiera hubo una ley de amnistía.

Fueron pasando elecciones tras elecciones y muchos de los dineros malversados fueron permeando a los partidos y a las campañas y luego fueron perfeccionándose los nuevos latrocinios a los fondos públicos que vemos hoy. Contratos con sobreprecios, coimas, partidas discrecionales o circuitales para cualquier ocurrencia, planillas, donaciones y cuanta vagabundería usted piense, ahí están unos ciudadanos llamados políticos actuando en el Ejecutivo, en el Legislativo y los del Órgano Judicial como aquellas garrapatas de que habló Camilo O. Pérez, vendiendo fallos. Y como ilusos que somos, la mayoría no ve en los regímenes municipales la putrefacción que reina, tan ilusos o cómplices que la campaña “No a la Reelección” la dirigen a los diputados, cuando todo el andamiaje del Estado está podrido.

En pocos días vamos a elecciones. ¿Qué saldrá de ellas? Lamentablemente más de lo mismo. Hay supuestos independientes postulados por la libre que se ilusionan que pueden derrotar a la partidocracia e ilusos que los siguen creyendo lo mismo. De más de 800 cargos a elección, ni el 10% serán elegidos por libre postulación y que el presidente salga de esos es muy difícil, por no decir imposible. El sistema político ha ido retrocediendo elección tras elección.

¿Por qué ha sucedido esto? Porque los ciudadanos más íntegros, aptos e ilustrados han dejado espacio para los codiciosos, gente sin escrúpulos que ven en el cargo público o el contacto con esos cargos la oportunidad de hacer fortuna. Así se han tomado las cúpulas de los partidos y ahí no hay esperanzas por ahora.

¿Qué hacer? He descrito un panorama pesimista. Pero yo creo en la profundidad filosófica de los refranes. “No hay mal que por bien no venga”. Claro que esos íntegros, aptos e ilustrados, hoy agachados, tienen que hacerse un examen de conciencia y comenzar a forjar unidad. Unidad de principios, unidad de objetivos y sobre todo, dejar los dañinos egos. Qué importa que yo no esté al frente del proyecto si se va a hacer lo que se debe hacer para rescatar a Panamá.

Tal vez no veremos esos cambios. Serán nuestros hijos o nietos, pero de que vendrá un nuevo amanecer, vendrá, con más orden y justicia social.

Uno de los factores que han impedido que corrijamos es nuestra economía relativamente boyante. Como país de tránsito siempre llegan divisas, ya legales o ilegales que no dejan que la situación se apriete del todo. Eso, hasta cierta medida ha sido bueno, porque hasta ahora no nos matamos en disputas como otras naciones, además porque todavía tenemos baja población, pero que crece sin planificación, lo que acelerará las distorsiones.

Pero no nos durmamos en los laureles. Si no corregimos seguiremos retrocediendo. Lo peor sería que nos llegue un aventurero político en próximos tiempos, individuo que sintonice con sectores resentidos del pueblo y le venda ilusiones. Estos payasos, llámense Trump, Bolsonaro o Maduro, enredan más las oportunidades de encontrar soluciones a los problemas que nos afectan.

Hay que refundar la República vía constituyente, aunque los que manejan el poder constituido, ya en el sector público o privado, no lo quieran. Es más, es hasta por el bien de estos insensatos porque, si no se hace, ellos o sus descendientes, pueden pagar costos altos de revancha popular o como está ocurriendo en la dinámica política social de otras naciones, en las que presidentes y todo tipo de altos funcionarios están procesados por delincuentes. Si el sistema se ordena habrá menos pillos, porque el sistema sería preventivo.

El autor es odontólogo

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