El 15 de octubre de 2013, Estados Unidos (EU) nos quitó cualquier posibilidad de ir a por lo menos un repechaje y optar a la clasificación para el Mundial de fútbol en Brasil de 2014. Esa trágica noche en solo 2 minutos se nos vino el mundo abajo.
Casi cuatro años después en el mismo Rommel Fernández y siendo también el último juego de la hexagonal, la historia cambia y, a diferencia de la vez anterior, las lágrimas que corrieron por las mejillas de los jugadores y fanáticos fueron de alegría.
Después de nuestra eliminación en 2013 escribí varios artículos, pasando desde el análisis de esa derrota, siguiendo por los candidatos y escogencia del nuevo técnico de la selección y después sobre lo que estaba haciendo Hernán Bolillo Gómez. En sus inicios no hubo cambios significativos y la verdad el Bolillo se mantuvo con casi la misma alineación de Julio Dely Valdés. Por esa razón siguió por algún tiempo padeciendo la maldición del minuto 80. Seguimos también con los empates y poca productividad en goles.
Hasta la fecha, la selección aún no tiene buena efectividad y desperdicia muchas oportunidades de gol. La selección necesitaba una renovación y así empezó hacerlo el Bolillo, pero eso solo ocurrió casi dos años después de asumir el puesto. Me preguntaba hasta cuándo iba a comenzar a hacer los cambios y relevos generacionales. Las victorias de Panamá en estos 4 años de espera nos las daba básicamente Leonardo Pipino en las categorías menores. Este director héroe tiene su mérito y nadie lo menciona. Ese técnico descubrió varios talentos que después pudo capturar el Bolillo y subir a la selección mayor. Eso no es ningún secreto.
El secreto es: ¿Qué fue lo que pasó entre Pipino y la Fepafut? Nuestra inconsistente selección siguió su paso y llegamos a las eliminatorias para Rusia 2018, seguimos con una sequía de goles, pero nos salvaba una defensa aceptable. Nos mantuvimos en la pelea por el tercer lugar siempre contra Honduras y EU. Continuaba nuestra dificultad de ganar en casa, pero la fe y la esperanza del fanático se mantenían firme. Muchos amigos me decían, ni veas ese juego que la sele no va pa ningún lado. Yo respondía, se sufre pero ¿qué vamos a hacer?, es nuestra selección y aunque duela hay que ver los juegos y ver hasta dónde llegamos.
Aun en los juegos de la primera ronda, nos toca ir a jugar a Trinidad y Tobago; el Bolillo comete un acto de harakiri futbolístico castigando por indisciplina a Fidel Escobar, quien hasta ese momento era el autor de la única victoria de Panamá en este hexagonal. En mi interior dije: Craso error, la ley del karma dice que uno nunca debe hacerse daño a uno mismo, esos actos negativos traen consigo resultados negativos. Y así sucedió, perdimos 1 a 0 con el local.
En mi concepto, el castigo debió tomarse después de ese juego y no expulsar a Escobar de la selección en ese justo momento. Se pudo castigar suspendiéndolo de la Copa Oro, nunca de las eliminatorias. Después de ese juego, muere trágicamente Amílcar Henríquez. Dos eventos negativos seguidos después de la expulsión de Escobar. Luego de esto, el Bolillo, afortunadamente, recapacita y llama de regreso a Fidel, con lo cual endereza el entuerto cometido. La suerte a partir de allí empieza a cambiar nuevamente a favor nuestro.
Viene la segunda ronda de juegos y nos toca jugar contra Honduras en el Rommel. Íbamos perdiendo por 2 a 1 y llegamos al minuto 90, milagrosamente aparece Román y anota el gol del empate, el cual nos mantuvo por arriba de Honduras y las esperanzas de clasificar al Mundial.
Esta hazaña es repetida para nuestra fortuna por el mismo Román al minuto 87 en el definitivo juego contra Costa Rica, gol que nos da la victoria y la gloria por primera vez en la historia de ir a un Mundial de fútbol, el deporte más popular del mundo. Hay que pensar seriamente qué vamos a hacer con Román Torres. Defensa no debe ser ni tampoco delantero, creo que se está desperdiciando su talento de efectividad a la hora de concretar goles. En mi humilde opinión ya no debe estar en la defensa y sí en el medio campo.
Necesitamos jugadores que no tengan pánico al estar frente al marco, entre estos están: Blas, Román, Tejada y Arroyo. Tenemos que aprovechar esta cualidad. También hay que convocar nuevamente a Ismael Díaz y Miguel Camargo, quien fue el mejor jugador en la Copa Oro.
El trabajo ya se hizo, llegamos al Mundial. Nuestras próximas metas en Rusia deben ser ahora: meter nuestro primer gol en un Mundial, aunque perdamos el juego, ganar algún juego, evitar que nos goleen, empatar por lo menos un juego y no quedar de número 32.
Cualquiera de esas metas ya es otra victoria para nuestro país. Nuestra final del Mundial fue la que vivimos y celebramos el 10 de octubre en el Rommel, lo que venga ahora ya es ganancia.
El autor es es oftalmólogo
