El novel partido Alianza –que preside el veterano político José Muñoz– celebrará mañana por vez primera sus primarias, solo para elegir al candidato presidencial –que no será el presidente del partido– que abanderará en 2019. El símbolo de Alianza tiene dos manos: una de sugestivo color verde, que parece estar pidiendo algo… y otra roja que parece que va a cogerse la “A” de Alianza. La vocal está rodeada de una espiga de arroz y su lema es “por el pueblo y para el pueblo”, frase nada original, extraída del más famoso discurso de Abraham Lincoln.
Este nuevo partido tiene ciertas originalidades dignas de mención. El resto de los precandidatos a puestos de elección popular serán elegidos por la junta directiva nacional, compuesta por 15 miembros, varios de ellos familiares entre sí. Otra rara particularidad es que para participar en las primarias –que en este caso son para la candidatura presidencial– los interesados solo deben tener tres meses de militancia en el partido.
Eso, en el mejor de los casos, ya que en este colectivo se permite que para ser candidato a cualquier puesto de elección –lo que incluiría el cargo de presidente– ni siquiera sea necesario estar inscrito en Alianza (aunque su junta directiva debe aprobar la postulación). No hay duda de que es un partido abierto. Si tal apertura significa llegar al poder, no hay reparo. Y es así como el favorito para obtener tal nominación es Mimito Arias, que tendrá como adversario a un exfiscal –Neftalí Jaén– que parece haber hecho más méritos como peleador callejero que como abogado.
Mimito ya una vez fue candidato presidencial en Cambio Democrático, y es objeto de un proceso judicial porque hay confesos en Brasil que aseguran que Odebrecht financió su campaña en 2013 y 2014. Este exministro tiene el aval de Alianza –especialmente de su exjefe de campaña y presidente de Alianza, José Muñoz– para participar en esas primarias. Esta candidatura me llevó a leer sus estatutos. En ellos hay cosas interesantes, como que Alianza dice que “está comprometido con la promoción de los valores éticos y morales en la política…” y que “promocionará la transparencia en la gestión pública y privada y luchará contra todo tipo de corrupción…”.
Para estar comprometido con esos valores, Alianza empieza a caminar con su pie izquierdo. De hecho creo que tiene dos pies izquierdos, pues el otro precandidato es el exfiscal que también aspiró al cargo de Defensor del Pueblo, aunque creo que su papel habría sido otro a juzgar por una amenaza que le hizo en Twitter al periodista Álvaro Alvarado, en 2013: “¡donde lo vea le meteré una tanda de puñetes!”. Jaén justificó su amenaza alegando que le pidió al periodista ejercer su derecho a réplica, y que Alvarado, no se la dio. Así que remató diciendo que si Alvarado “no quiere pelear, lo comprendo”.
Si esto es lo mejor que nos ofrece Alianza, habría sido mejor llamar al partido de otra forma. Quizás algo así como “Alternativa”, porque con esos candidatos, eso es lo que habrá que buscar.