Probaron sangre y ahora no quieren otra cosa. Los diputados fueron necesarios en esta y en la pasada administración para controlar los órganos del Estado. La sangre no es otra cosa que dinero. Y entre Martinelli y Varela, crearon y alimentaron a un monstruo que, contrario a lo que se piensa, practica el canibalismo: rata come rata. Y hoy, el Ejecutivo es su manjar preferido, tanto es así, que ya hasta ponen candidatos a la Presidencia y seguramente llevarán al Palacio de las Garzas a un títere. Bien hizo Mimito en retirarse ahora, pues en la remota posibilidad de un triunfo de su partido Alianza, sería por segunda vez consecutiva un títere.
Los vampiros están haciendo alianzas para perpetuarse en el poder. No importa quién suba a la Presidencia, eso es lo de menos, pues ellos van a mandar, o más bien, desde hace años ya mandan. Veré cómo se hace el presupuesto en la Asamblea y se lo pasan al MEF para que los títeres en turno cumplan con el mandato de entregar la sangre que necesitan. Y no será poco. Pedirán a lo bruto, seguramente con un contralor salido de sus filas para garantizarse el laissez faire, laissez passer, alguien como la difunta Torres de Bianchini.
Serán intocables. Pondrán a los magistrados que deben juzgarlos (no me crean, es broma). ¿Línea de partido? ¿Juicios políticos? Eso será para el gobernante, que, quien quiera que sea, tendrá que cuidarse, porque, como ya dije, estos son caníbales, y si es necesario que en el camino alguien sea juzgado, adivinen hacia dónde mirarán los diputados. Cada cosa mala que pase por culpa de ellos no tendrá un responsable directo, porque en la madriguera de las ratas conviven muchas, de manera que los dedos apuntarán al dizque mandamás: el presidente de la República.
El que gane una curul en 2019 será como sacarse el premio gordo de la lotería. Nosotros, los de abajo, tendremos que aguantarnos –por enésima vez– nuestras malas decisiones como electores, pues aunque no muy a la vista, en los comicios se abre una vitrina donde hay quienes colocan su voto y los políticos pasan por ahí, mirando quiénes los venden a menor precio. Luego, quizás, sabremos que están en sus planillas, recibiendo contratos y donaciones. No hay duda de que el siguiente lustro será de oscuridad. Ahora estamos en la penumbra, pero aún podemos ver sus caras.
No sobrevivirá nadie a su codicia. Los pactos políticos incluyen impunidad y cargos en el Gobierno para saciar su creciente sed. Y cuando ya no quede sangre, vendrán nuevos impuestos, porque los vampiros no morirán de sed. ¡Qué va! Primero se secan los océanos. Y aquellos que vendieron sus votos a conciencia de que eran tontos útiles, serán los primeros en reclamar porque pensaban que eran ellos los elegidos para recibir las migajas del gran pastel del Gobierno.
