El derecho humano a la salud está contemplado en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 105 de la Constitución panameña.
Este derecho implica que todas las personas deben tener acceso a los servicios de salud que necesitan, cuando y donde los necesiten, sin tener que hacer frente a dificultades económicas. El Estado es responsable de promover, proteger, conservar, restituir y rehabilitar la salud de la población sin distinción de ninguna clase.
Lamentable e injustificable, desde todo punto de vista, es que el Estado panameño no vea la salud de su población como un derecho humano, sino como un favor que nos hace. Es que tenemos un sistema de salud inhumano, ineficiente, incapaz y corrupto, que requiere de una transformación integral.
Gobiernos vienen y van, y solamente pasan capas de maquillaje, y los problemas siguen creciendo. Como dicen por allí, el peor tipo de cáncer es la corrupción. De eso tenemos bastante en este país , junto al despilfarro de bienes y recursos del Estado; la inseguridad, la justicia selectiva, entre otras plagas. Para muestra bastan los botones de las planillas 002, 004, 080, 172.
¿Por qué tenemos que hacer presión ciudadana a través de los medios y las redes sociales para que una Caja de Seguro Social brinde atención rápida y eficaz a una persona asegurada? No importa quién sea, es un derecho y hay que brindarlo con los mejores estándares de calidad. Alzamos la voz de la indignación y la protesta ciudadana frente a la clara y permanente violación del derecho humano a la salud. Exigimos un sistema de salud y una Caja de Seguro Social humanizada, rápida, eficiente y con atención de calidad. ¡Basta ya!
La autora es abogada y escritora.