He intentado presentar en muchas ocasiones un proyecto que podría mejorar la política de Estado relacionada con la seguridad ciudadana, pero ¡no me paran bola! Así se expresa mi siempre cordial amigo Carlos Arana, exmilitar y un estudioso profundo de temas que puedan minimizar las amenazas y delitos que se dan en el cada día en nuestro país.
La seguridad ciudadana nace cuando el Estado no es capaz de reaccionar de una forma eficaz ante la violencia y el delito y es bueno resaltar que la seguridad ciudadana es concebida como la libertad de las personas para que puedan vivir libres de las amenazas.
Arana me explica lo importante que es para cada país implementar planes para dar un poco de tranquilidad a la sociedad. A modo de explicación más clara del concepto de “seguridad ciudadana”, me advierte que no hay que ser astronauta o habitar en el lado oscuro de la Luna para entender y sustentar los planes para ponerlos a funcionar en nuestro país.
Las principales características de la seguridad ciudadana y que debe implementar el Estado son la de proteger a la ciudadanía basados en el respeto de los derechos fundamentales y del ordenamiento constitucional.
“Es necesario resaltar la importancia del trabajo coordinado entre las instituciones del Estado y la sociedad organizada para lograr minimizar la delincuencia. Es necesario poner atención a los trabajos de prevención y controles de los factores que generan inseguridad y violencia”, explica Arana.
Personalmente soy un convencido de que nuestra sociedad aliada con los estamentos de seguridad debe enfrentar con valentía las amenazas vengan de donde vengan.
Desde esta columna libre de ataduras llamo la atención de quienes puedan interesarse en apoyar la iniciativa del licenciado Arana, y darle la oportunidad de explicar con mayores detalles el conocimiento científico de prevención del crimen.
Nuestro pueblo muchas veces se encoge de hombros para no tomar iniciativas propias para frenar actos que atentan contra la propia seguridad familiar. Es la hora de la verdad y no lloremos como niños lo que no supimos defender como ciudadanos.
El autor es periodista