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VALORES SOCIALES

Servir o servirse

Un análisis sociológico del comportamiento del ser humano frente a la realidad social permite descubrir tres actitudes esenciales que determinan su actuar con relación al destino de la humanidad.

Primero la del egoísta que solamente piensa en si mismo, en su satisfacción personal sin límites y que actúa pasando por encima de cualquier compromiso ético o moral con sus semejantes. Para el o ella no hay nada más allá que su capricho particular, y su interés individual.

Son los corruptos que usando todo tipo de artimañas trepan buscando espacios propios. Viven ajenos al dolor de los demás. Son auténticos parásitos sociales en buena medida responsables del problema social moderno. La desigualdad injusta, la exclusión, el desprecio a las diferencias se convierten en fruto de esta actitud que contamina la sociedad y la condena a una confrontación destruyendo la convivencia y contribuyendo al aumento de la miseria humana. Interpreta las crisis sociales como oportunidades de enriquecerse con propuestas que concentran riqueza en sus manos. No dudan en violentar las leyes, escapando de sus consecuencias por los caminos más tortuosos del chantaje o la coerción. Desprecian los derechos humanos porque los consideran obstáculos a sus propósitos. Han nacido para servirse.

La segunda es la posición del indiferente que permanece inmóvil ante la injusticia como espectador insensible. La llamada gran mayoría silenciosa que pasa frente a la pobreza sin comprometerse, frio, flemático. Está ausente del drama del que no sabe que forma parte. Son huecos y vacíos. No participa en los esfuerzos por resolver la problemática social, tema que le resulta ajeno y lejano. Ni suman ni restan, son neutros. Probablemente constituye el grupo más numeroso que, sin saberlo contribuye a mantener las injusticias y del que se aprovechan los egoístas para lograr sus propósitos mezquinos sin oposición.

No proponen soluciones, no se manifiestan, no participan. Frente al drama social se lavan las manos como Pilato. Constituyen la gran legión de mirones que acompañan en muchas ocasiones las marchas de protesta. Son desganados. No comprenden que ellos mismos sufren como parte de un drama que les afecta sin saberlo. Muchos han perdido la esperanza de solución frente a un mundo que les resulta demasiado complejo.

Y como último la esperanza social de un futuro mejor, más justo, más humano. Los hombres y mujeres que tienen una actitud de servicio social de acción. Frente a la necesidad tienen una respuesta. Dan un paso al frente. No sólo actúan sino que liderizan movimientos de rescate social. Son proactivos. No buscan excusas tratando de encontrar culpables a los que transferir responsabilidades. Miran hacia el futuro y tratan de diseñarlo de acuerdo al bien común. No quieren ser parte de la desgracia sino de su solución. Trabajan para hacer que los objetivos se concreten y buscan el cómo, el dónde y el por qué. Han nacido para servir. .Saben combinar entre el interés personal y el colectivo dándole prioridad a este último. Respetan y aprecian las diferencias. Son incluyentes. Forman equipo. Suman. Son positivos y alegres. Tratan de escapar de la intriga personal que divide, de la crítica de los egoístas y de la ingenuidad de los indiferentes.

En Panamá hay un programa fundado sobre estas bases que está dejando una huella intentando transformar la realidad social. Héroes por Panamá diseñado y presentado por TVN. Los medios de comunicación en muchos casos influidos por el egoísmo y la indiferencia, acusados frecuentemente de alimentar vicios sociales, encuentra su vocación más noble en este proyecto que, a través de los años ha sabido encontrar líderes, convocando a la comunidad comprometida con el logro de una sociedad más justa y más humana.

Como representante de la comunidad universitaria felicitamos a todos los que han intervenido en llevar a la realidad este esfuerzo y a los participantes voluntarios que se convierten en un ejemplo dentro de una sociedad que necesita de un cambio hacia una mayor solidaridad entre los panameños.

El autor es educador

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