El martes 29 de mayo fuimos muchos los que tuvimos el privilegio de ser testigos de un evento de gran trascendencia artística: la Orquesta Sinfónica Nacional ofreció en su sede, el Teatro Balboa, un concierto de gran jerarquía. Para disfrute de los presentes, interpretó la Séptima Sinfonía de Beethoven y el Concierto para violín (BWV 1042) de Juan Sebastián Bach. El maestro Jorge Ledezma Bradley tuvo la responsabilidad de conducir la orquesta. El concierto fue interpretado por el violinista Lorenzo Oliver Juárez. Fue un evento impecable que sirvió para mostrar a los escépticos que la orquesta sinfónica y nuestros músicos están a la altura de los mejores del área. Un detalle importante: fue gratuito.
La orquesta ha demostrado que el Teatro Balboa es un excelente hogar para la Sinfónica Nacional. Es amplio, hay estacionamiento disponible y tiene buen acceso desde toda la ciudad. Lo único que necesita es más conciertos y más público que apoye y disfrute el esfuerzo de divulgación cultural al que se han embarcado la Sinfónica Nacional, las autoridades del Teatro Balboa y el Gobierno Nacional.
El autor es ciudadano