Recientemente, la junta directiva de la Caja de Seguro Social (CSS), de manera unilateral estableció un nuevo Reglamento de Prestaciones y Servicios en salud de la CSS, el cual, según los gremios del sector salud, echa por tierra toda posibilidad de que los panameños reciban una atención en salud más equitativa a través de un sistema (único) público de salud, y además sienta las bases para externalización ilimitada de servicios de atención en salud.
La resolución hace caso omiso de las recomendaciones que para desarrollar el sistema público (integrado) de salud, hiciera en su momento, la mesa de diálogo por la transformación del sistema de salud. También ofrece evidencias (precisas) de la limitada capacidad del Ministerio de Salud para ejercer la Rectoría del sector, pues, como veremos más adelante ha quedado en deuda con muchos compromisos para contribuir a apuntalar el sistema de salud.
La resolución desconoce la necesidad de desarrollar, junto con el Minsa, las redes integradas de servicios de salud al establecer la exclusividad de atención sólo para los beneficiarios en las instalaciones de la CSS. Aunque afirma que “excepcionalmente y en consideración a la capacidad instalada, la CSS otorgará prestaciones de salud a personas no aseguradas, siempre y cuando la oferta de estas sea exclusiva de la CSS. Para ello, afirma que la CSS podrá establecer acuerdo de coordinación y reciprocidad de prestación de servicios con el sector salud del Estado… sin menoscabo de la autonomía de la CSS. Menosprecia el trabajo del Minsa con respecto al Modelo de Atención, al establecer que la CSS concederá a los asegurados y sus dependientes las prestaciones descritas en una cartera de servicios”. Como si fuera poco, sienta las bases para externalización ilimitada de servicios de atención en salud, cuando autoriza a brindar prestaciones por el sector privado en los casos de ausencia temporal o absoluta del servicio en las instalaciones de la CSS, lo cual es cada vez más común. Eso sí, establece que se elaborará la lista de las prestaciones que se encuentren temporalmente imposibilitadas.
Y yo me pregunto ¿dónde queda la rectoría del Minsa, que debió oponerse y denunciar este ataque contra el desarrollo del sistema público de servicios de salud? ¿Por qué no ha emitido el necesario decreto Ejecutivo para la coordinación e integración funcional del Minsa y la CSS, estableciendo las redes integradas de servicios de salud?, ¿qué le ha impedido emitir el decreto ejecutivo o ministerial que adopte en Panamá el modelo de atención en salud, basado en el fortalecimiento de la atención primaria individual, familiar, comunitaria y ambiental; durante todo el ciclo de vida desde el nacimiento a la muerte; con énfasis en las determinantes de la salud?, ¿qué ha pasado con la necesaria compensación de costos, que disipe cualquier duda sobre inequidad presupuestaria entre el Minsa y la CSS, aclarando fuera de toda duda que los presupuestos del Minsa exclusivos para la atención en salud serían al menos similares a los per cápita anuales de la CSS para la atención en salud?
No tengo las respuestas a estas preguntas, quedarán como pendientes para la próxima administración. Esperemos que no las olviden y los panameños sigamos soñando con la quimera del sistema (único) público de salud.
El autor es ciudadano