En la actualidad es frecuente leer o escuchar el término “desaceleración económica”, quizás para justificar un receso económico que puede ser causado simplemente por una mala gestión. Pero, ¿qué significa? Los estudiosos en economía la han definido como un proceso momentáneo, en el cual disminuye el crecimiento económico de una nación con relación al periodo de administración inmediatamente anterior.
Definitivamente que si miramos el crecimiento económico de Panamá con relación al año anterior y la proyección que se estima, estamos ante un frenazo económico, por lo que indudablemente la desaceleración económica es una realidad.
Recordemos que en el año 2011 Panamá alcanzó niveles de crecimiento económico de 11.8%, pero para el año 2012, el crecimiento, medido a través del PIB, se ubicó en 9.2%, en 2013 en 6.6%, 2014 en 6.1%, para 2015 en 5.8% y en 2016 en 4.9%.
También recordemos que para 2017 hubo un repunte a 5.5%, y para este año y 2019, según el Banco Mundial, el pronóstico continúa al alza, con un 5.6%, el más alto de Latinoamérica.
A pesar del frenazo o desaceleración con relación a 2015 y años anteriores, existen sectores que consideran que, a mediano plazo, hay buenas razones para esperar que el crecimiento de Panamá siga considerándose como uno de los más altos de América Latina, basados en diversos proyectos que incrementarían la inversión extranjera, pero en realidad lo que harían es devolver la confianza al inversionista.
Esos proyectos dependen de la ejecución y buenas políticas de lo que resta al gobierno de turno, en opinión propia, al ser un año electoral, los riesgos de inversión se incrementan, sin mencionar la incredulidad en la que está envuelta la inversión privada, en virtud del escenario político-social que actualmente existe en nuestro territorio.
La desaceleración económica es real, a pesar de que los macroindicadores de pobreza y desempleo del país hayan mostrado en los últimos años alguna mejoría. La economía se ha frenado con relación a años anteriores o a periodos previos de administración del Estado. Los sectores como la construcción y la agricultura aquejan o reflejan tal desaceleración. A diferencia de la banca, el Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón, los puertos, pues estos están vinculados al comercio internacional.
La autora es estudiante de MBA en gerencia estratégica de la Universidad Interamericana de Panamá.