CORRUPCIÓN POLÍTICA

¡Sospecho que roban!

Primero aclaro: Creo firmemente que el modelo político democrático es el modelo más efectivo y justo de administrar la sociedad. Todos los otros modelos a lo largo de los miles de años de civilizaciones humanas han fracasado rotundamente. Si alguien cree que la política democrática actual es injusta y desigual, que abra un libro de historia para ganar perspectiva.

Dicho esto, sé que el modelo debe mejorar. Especialmente el modelo de Latinoamérica, en donde las instituciones son débiles, ausentes de independencia y susceptibles a corromperse. Mi Panamá no escapa de esta realidad.

Lo que voy a plantear hoy atenta contra las prácticas de la mayoría de los políticos panameños. Voy a ser absolutamente transparente con mis finanzas personales, aun cuando soy ciudadano privado, y a la vez, usaré lógica para sustentar mi punto.

Recuerdo cuando obtuve mi primer trabajo en el año 2002, ganaba 350 dólares al mes como asistente contable trabajando para mi alma mater, el Instituto Cultural. En mi segundo trabajo, en el call center panameño Star Contact, percibía 450 dólares al mes como agente de ventas telefónicas. Con esto vivíamos mi madre, quien al momento no trabajaba, y yo.

Para aquel entonces ver a un político darse lujos de magnate porque percibía 10 mil dólares al mes (entre salario y viáticos) no me hacía mucho ruido, más bien me parecía lógico. Diez mil al mes me parecía como de Rico Mc Pato.

Sin embargo, mi situación económica familiar ha cambiado mucho con los años. Esto, gracias a que mis padres y familiares para superarme me inculcaron el valor del sacrificio y de mucho estudio. También, gracias a que muchos profesionales establecidos me dieron oportunidades y creyeron en mi cuando era joven e inexperto. Y obvio, gracias a la fortuna de a veces estar en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Durante varios años entre mi esposa y yo hemos devengado unos $15 mil dólares brutos al mes (unos $10 mil 500 dólares netos). Por esto puedo hablar con propiedad del poder adquisitivo que este ingreso le puede dar a un político durante un periodo de gobierno. Admito que este ingreso da espacio para tener una vida muy cómoda, sin embargo, resalto que entre una vida cómoda y una vida de lujos desmedidos existe una inmensa diferencia.

Entonces, entendiendo que tengo el mismo ingreso familiar neto que un diputado [porque nosotros sí pagamos impuestos, ellos no], comparemos otras cosas.

Mi esposa y yo recién tuvimos un hijo en 2016, con lo que nunca hemos pagado colegiaturas. Nuestro supermercado lo hacemos en Price Smart mayormente por lo barato que es, salimos a cenar una o dos veces a la semana, vivíamos en San Francisco en un apartamento de 145 m2, por el cual pagábamos hipoteca, teníamos una camioneta Audi Q5 que obtuvimos con un préstamo bancario (y pagábamos mes a mes hasta venderla), el otro auto era un Hyundai Tucson 2009 ya pago. Viajábamos unas dos veces al año y ahorrábamos al menos 10% - 15% de nuestro salario. Teníamos también otra propiedad en Obarrio que vendimos tan pronto nos fue entregada, porque no podíamos con dos hipotecas.

Ahora comparemos con diputados, ministros, autoridades que ganan igual o menos de 10 mil netos al mes y sus esposos no trabajan, tienen varios hijos en colegios privados con colegiaturas de $800 mínimas al mes, manejan no uno sino varios autos de lujo, viven en propiedades o mansiones millonarias que pagan al contado, compran ropa de lujo, tienen mansiones millonarias de playa e inversiones en múltiples terrenos. Entonces, pregunto, ¿¡cómo rayos hacen!?

Resalto, soy financista de profesión y me he dedicado a administrar dinero casi toda mi vida. No soy un neófito financiero y mucho menos un botarata. Entonces, ¿cómo hacen?, ¿será que su dólar vale más que el mío?

La gran mayoría de ellos no goza de una herencia familiar millonaria para sustentar otro capital. Varios de ellos iniciaron como yo, en condiciones de salario mínimo, entonces, ¿de dónde viene el excedente de capital? Diez mil dólares netos al mes simplemente no dan para tantos lujos. Es más, con el pasar del tiempo he conocido a empresarios panameños que declaran varios millones de dólares de ingresos en sus negocios que tampoco pueden cargar con la cantidad de lujos que se dan estos políticos.

Debo entonces concluir entre una de dos posibilidades. La primera es que el Gobierno debe dictar el mejor curso de inversiones y finanzas del mundo o, la segunda, que simplemente nos roban.

Bueno, también cabe la posibilidad de que soy un envidioso y nuestros políticos son pulcros y santos. Usted me dirá.

El autor es financista


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