Panamá terminó sus relaciones diplomáticas con Taiwán el 13 de junio de 2017, una decisión que a los líderes de Taiwán les ha dejado un gran descontento, pero no por solo romper las relaciones, sino por establecerlas con la República Popular de China.
¿Cuál es la influencia que ha tenido Panamá para tomar esta decisión? Una respuesta corta sería los beneficios que trae estar relacionado con China en comparación con Taiwán. Pero para entender un poco mejor el tema, debemos considerar varios aspectos.
La división que conocemos hoy entre China y Taiwán realmente se ha mantenido desde la Guerra Civil china (1949), desde entonces ambos Estados proclaman ser la “verdadera China” y comparten la posición de que solo debe existir una nación legítima con el nombre de China en el mundo.
Los dos países han tenido un crecimiento económico significativo, pero no se puede dejar pasar por alto que la República Popular de China es la segunda economía más grande del mundo, con una población cerca de 1.38 mil millones, versus la República de China (Taiwán) siendo la vigesimosegunda economía, con 23.57 millones de personas, según el Fondo Monetario Internacional.
Esto es un factor determinante para Panamá, donde se puede considerar, en el aspecto económico, las oportunidades que pueden traer las relaciones con China, tanto para las exportaciones de productos a un mercado muchísimo mayor (comparado con Taiwán), como el incremento de la competitividad en las importaciones e intermediaciones de productos fabricados en China, considerando también que son el proveedor número uno de mercancías en la Zona Libre de Colón.
No se puede obviar tampoco el aspecto social, tomando en cuenta que algunos estudios determinan que el 6% de la población panameña es de origen chino o tiene algún vínculo familiar con el país oriental, siendo este un factor influyente para la decisión de Panamá, ya que permite facilitar los vínculos culturales y flexibilizar las barreras del idioma.
Debido a su alto crecimiento económico y poder de influencia actual, China ejerce su política en el mundo siguiendo una compleja agenda estratégica, ganándose a la mayoría de los países con su influencia diplomática y con la generosidad de sus recursos. En dicha agenda, se nota considerablemente el plan de cumplir con el principio de “una sola China”, aislando a Taiwán del resto del mundo, donde hoy en día ya solo existen 17 países que lo reconocen como una entidad soberana.
El objetivo del gigante asiático ya se ha cumplido con Panamá. ¿Podrá China aislar en su totalidad a la nación taiwanesa?
El autor es estudiante de maestría en la UIP