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‘Tocino del cielo’

‘Tocino del cielo’
‘Tocino del cielo’

En el año 2015 estaba leyendo muy animada la obra de Rosa María Britton (RIP) y un viejo contemporáneo me interrumpe para decirme, “estás leyendo algo que yo no entiendo y lo titularía ‘Chicharrón en el cielo y en la Tierra”, porque ya no creemos en los opus dei, en los sacerdotes, en las homilías, en los santificados que están en el cielo y en los que habitan en la Tierra. Todos somos corruptos e hipócritas y el mundo anda al revés. Luego, encuentro esta infografía, fragmentada, paralela a la obra escrita y recién estrenada, en ese entonces, que dice así: Tocino del cielo es: “Una novela que aporta detalles poco conocidos sobre las migraciones de cubanos a Miami, quienes al mantener su identidad en el exilio contribuyeron al desarrollo de la televisión en español en Estados Unidos y preservaron la esencia de la cocina cubana. En un saludable ejercicio de memoria, Rosa María Britton recupera el testimonio de los ciudadanos comunes que no figuran en la historia oficial. Tocino del cielo entrelaza dos historias.

En la primera de ellas, nos encontramos con Pedro Alonso, un asturiano que llega a La Habana a comienzos del siglo XX para trabajar en la tienda de su tío. Con un carácter perseverante, ahorra para regresar a su pueblo de origen, a la par que construye una nueva vida en su país de adopción, en el que experimenta las convulsiones políticas y sociales desatadas por la sucesión de dictaduras y cambios en el gobierno de Cuba. Cuando triunfa la revolución, en 1959, todo parece indicar que la historia dará un nuevo giro. Paralelamente, conocemos a Belén, una humilde cocinera de raza negra que resguarda la esencia de los platos y postres tradicionales, una de las herencias cruciales de su cultura, que se ve amenazada cuando el gobierno revolucionario impone el racionamiento alimenticio”.

Luego leo, el 18 de octubre de 2015. Un viaje de ir y regresar, cuyo autor es Daniel Domínguez y yo voy en busca del tocino, no del chicharrón, y escribo este fragmento. “La obra transcurre de España a Cuba, de Estados Unidos a México, de Puerto Rico a Panamá. Es un reflejo de la América Latina en la segunda mitad del siglo XX. El desorden migratorio que se transformó en chicharrón”. “Temas que nunca envejecen”, dice Daniel Domínguez en su escrito y prosigue así: “La nueva contribución de Britton al género cuenta historias sobre hombres y mujeres que dejan en España y en Cuba a su familia, su pueblo y su cultura, para probar suerte en otra ciudad u otro país, siempre en busca de un bienestar económico más satisfactorio y para disfrutar de las virtudes que ofrece la democracia.

Su obra también es sobre la avaricia, sobre la ambición, sobre querer tener cada vez más dinero en el banco y en el bolsillo, no importa si olvidó en el proceso a los suyos, a los que quizás brindó toda la comodidad material posible, menos cariño y amor”.

Tocino del cielo es también sobre el deseo de regresar al lugar que te vio nacer y crecer, eso sí, retornar en una versión mejorada de ti mismo, o por lo menos de acuerdo a tus propios parámetros.

Esta obra, de una de las escritoras nacionales más conocidas dentro y fuera del istmo, es de igual forma sobre el final de la dictadura de Fulgencio Batista y los primeros pasos de la dictadura de los hermanos Castro, donde la medicina que traían los revolucionarios fue igual de terrible que la enfermedad que trataba de erradicar. Los placeres que se confeccionan dentro de una cocina es otro elemento esencial en Tocino del cielo. Los frijoles negros y los plátanos en tentación que tanto disfrutó Britton en la Cuba de su juventud son esa otra manera de retornar”.

Cuando las luces largas de una escritora cuyos relatos de sus pacientes a la clínica privada la motivan a escribir 11 cuentos cortos como Semana de la mujer y otras calamidades en el siglo XX (1995), en relación a la liberación femenina y sus diferentes vivencias como directora del Hospital Oncológico de Panamá me ha perturbado el saber que muere de cáncer, cuando, al enterarme de la noticia, creí que fue por un “fulminante infarto”, por su forma de hablar y de actuar pensé: se infartó o la infartaron.

A Rosa María, al final de su biografía, de sus vivencias, discute un tema controversial de la desordenada migración en el siglo XXI en Panamá con el nuevo gobierno recién instalado. Murió el 16 de julio de 2019, a ella le gustaban las artes culinarias y dejó constancia de esto en la televisión y en sus diferentes entrevistas. Ella escribió extensamente su biografía. Es un tema que nos remonta a la migración de miles de panameños exiliados y otros temerosos de vivir por 20 años bajo el “paraguas” de los militares.

Recomendación: lectores y lectoras, busquen en las diferentes librerías Tocino del cielo y sintamos la difícil situación en que vivimos actualmente. Un conmovedor e íntimo retrato sobre la migración, oportuno y gran legado de quien en vida se llamó Rosa María Crespo Justiniani de Britton.

La autora es educadora

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