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ADELA RUIZ DE ROYO

Toda una dama como primera dama

Hay personas que iluminan el horizonte de muchas vidas, como arcoíris de vibrantes colores y fulgor. Así fue la vida de la señora Adela Ruiz de Royo, recién fallecida ; esposa del expresidente (y ahora nombrado ministro del Canal ) Dr. Aristides Royo, eminente abogado, político y ser humano; designado presidente de la República el 11 de octubre de 1978, con el licenciado Ricardo De la Espriella como vicepresidente, por 492 votos de la Asamblea de Representantes de Corregimiento, para un periodo de seis años.

Ella quedó automáticamente como primera dama del país . Era yo un bisoño joven de 32 años, que regresaba de vivir en México y Venezuela, trabajando con una transnacional, y de estudiar en París cine, teatro y televisión, después de terminar psicología. Le llega mi hoja de vida a don Aristides; me contrata en el Ministerio de Educación y, de ahí, en el Año Internacional del Niño, me lleva a trabajar con su esposa Adelita como director de Relaciones Públicas de su despacho.

El equipo formado por mi persona, Silvia de Saldaña (secretaria privada), Rosario Perurena (asistente ), Mauro Berguido (protocolo); arquitecta Blanca de Tapia; Alfonso Gómez y Fernando Mendoza (fotógrafos), y el Comité de Ayuda Social, integrado por esposas de ministros y altos funcionarios, bajo la sabia batuta y brillante honestidad de doña Adela , realizó numerosas obras en muchos aspectos, dejando un memorable legado.

A). Logró que el antiguo Club de Golf quedara como el Parque Omar (a pesar de que varios diputados querían poner un hotel). Ahí dejó juegos mecánicos infantiles, veredas , una pista de patinaje y un teatro al aire libre (donde se estrenó mi obra infantil Tin Marín) para esparcimiento gratuito de cientos de niños . Posteriormente, el presidente Royo construyó y trasladó la regia nueva Biblioteca Nacional (localizada en un viejísimo edificio frente a la Asamblea).

B). Fue fundadora de las Aldeas SOS, en el Camino de la Amistad, (franquicia que se creó al final de la II Guerra Mundial, cuando quedaron tantos niños huérfanos, con el señor Herman Gminer). Todavía tengo la foto del lote baldío, y nosotros, su equipo, acompañándola a buscar un lugar para construirla.

C). Creó el mirador del cerro Ancón, que nos devolvió la nostalgia de la poetisa Amelia Denis de Icaza.

D). Revitalizó la Ciudad de Niño, olvidada y sostenida a pulso por don Fortunato Peirotén, y muchas, muchas cosas más.

Su funeral fue un desfile de importantes personalidades del mundo social, político y diplomático; un tumulto de reconocimientos para esta inolvidable primera dama, con el aderezo de preciosas palabras de su hija y nietos.

Descanse en paz.

El autor es  psicólogo, docente y escritor

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