Las corrientes de las ciencias políticas en la historia mundial han definido el transfuguismo como un acto de “traición”.
Sin embargo, las débiles democracias representativas han querido tapar el sol con un dedo y aceptar tales actos cometidos por políticos tránsfugas, quienes buscan un beneficio propio egoísta. Ahora vemos cómo el transfuguismo ha surcado terreno en las candidaturas independientes o como las define la ley electoral panameña, de “libre postulación”. Para que exista una candidatura independiente pura, el precandidato o candidato por la libre postulación no puede haber estado inscrito previamente en ningún partido político o haber militado ni haber sido elegido previamente para algún puesto de elección popular.
Con la aparición de las candidaturas de libre postulación se han eliminado los obstáculos del derecho a ser votado bajo la concepción de la libertad política al reconocerle a todas las personas por igual el acceso al goce de los derechos fundamentales como es el sufragio pasivo. La exigencia de postulaciones de personas bajo los partidos políticos se ha ido superando con el cambio de la representatividad política dentro del Estado, lo que ha traído la astucia y el “juega vivo” de personas que han sido protagonistas en partidos políticos y ahora intentan arroparse con el manto de los independientes, es decir, de libre postulación. Esto es lo que la ley electoral denomina transfuguismo, ahora mutado a la esfera de libre postulación o bajo la bandera de independiente.
El resurgimiento de la participación política en la que los ciudadanos independientes llegan a ser electos y poder tomar decisiones políticas de manera más directa, siendo reconocidos conforme la libre postulación, no puede ir de la mano de personas que hayan pertenecido a partidos políticos antes de ser reconocidos como precandidatos independientes o de libre postulación.
De ser reconocida su precandidatura y posterior candidatura, estaríamos aceptando que la libre postulación y las candidaturas independientes en nuestro país nazcan contaminadas con el transfuguismo independiente.
El autor es abogado y analista político