Los conjuntos monumentales de Panamá están abandonados, sobre todo Portobelo, el fuerte de San Lorenzo y El Caño en Coclé.
El caso de Portobelo es deprimente; hace años asistí a la restauración completa de la Aduana, realizada por España. Fui invitado con mis estudiantes de la cátedra que dictaba en la USMA, sobre la presencia ibérica en nuestro país. La Aduana lucía hermosa.
La falta de mantenimiento, así como la ausencia de una política de Estado hacia el patrimonio cultural, tiene hoy a la Aduana en un deterioro lamentable.
Los fuertes, tanto en la población como los ubicados alrededor de la bahía, sufren la misma situación, con el agravante de que la maleza los oculta. ¿Qué hacen los portobeleños, las autoridades y diputados por ese conjunto monumental? Nada.
El contrapunto son las partidas millonarias de la Asamblea de diputados al saquear los fondos públicos. El cinismo es tal, que uno de los diputados del PRD, de cuyo nombre no quiero acordarme, amenaza al Ejecutivo con la aprobación del presupuesto nacional a cambio de aumentar sus partidas para fines electorales. La corrupción está legalizada, los delincuentes políticos y empresarios piratas reclaman su derecho a robar.
Visité Taboga y nunca me sorprendió la negativa actitud de los que tienen el negocio de los paraguas en las playas.
Te cobran y se pierden, sube la marea y debes mover el paraguas y las sillas; el servicio es deplorable. ¿Dónde están las autoridades para proteger a los turistas? Panamá carece de una cultura para atender a los visitantes. En Colombia, Costa Rica y República Dominicana están pendientes de agradarte en lo máximo.
El conjunto monumental de Panamá Viejo, dirigido por una Fundación, es el único que da la cara por nuestro país. El personal es profesional y entrenado para atender al público con eficiencia.
La barra de la Marea Roja que fue a Rusia con la selección nacional promovió a Panamá sin que el Estado gastara un centavo.
La alegría y humor de los panameños conquistó la simpatía mundial. La burocracia de la entidad de turismo carece de creatividad y competencia profesional.
El autor es escritor