VENEZUELA

Un‘déjà vu’ sociopolítico

Son rutinarios sus espumarajos contra la derecha, pero si se tiene el cuidado de revisar a un centímetro de profundidad, se distingue que su gobierno no ha sido, no es y no podrá ser de izquierda. La naturaleza de su internacionalismo ha sido vergonzosa: la exportación de conciudadanos, como fruto de una moral “coliforme”, que pretende decidir quién es un venezolano que ama a su patria y quién no. Si se cambian sustantivos propios y fechas, su discurso y el de sus adláteres se asemeja a los de cualquier dictador de América durante el siglo XX.

El régimen lo ha intentado todo. En el último mes no ha dejado ningún macabro experimento por fuera. Ha puesto a marchar a su matrícula partidista, a la tropa y oficiales militares para deleitarse con el reflejo de su halago político. Profesa una fe ciega a la criminalización de la divergencia política y al encarcelamiento de quienes perciba como amenaza.

Ha desplegado su fuerza policial para que dispare balas, perdigones y bombas lacrimógenas. Lanzó a las calles a hordas de paramilitares con licencia para matar a los ciudadanos que protestan, en una versión motorizada de los Tonton Macoute. En eso demostró eficacia frente a un pueblo hastiado que perdió el miedo. Aquellos colectivos progubernamentales tuvieron el cuidado de cumplir con una muestra representativa del pueblo acribillado, pues entre sus víctimas se cuentan estudiantes, mujeres, obreros, profesionales, discapacitados y adultos mayores.

Ha conculcado los derechos electorales de los ciudadanos para impedir un referendo revocatorio, tal y como lo establece la Constitución. Intentó dar un golpe manipulando al Órgano Judicial para clausurar la Asamblea Nacional.

Ha violado la Constitución que su gestor proclamó como sagrada, y para disimular la orgía contra los derechos ciudadanos, recurre al aumento de salario, queriendo apagar el incendio de la inflación con chorros de moneda devaluada.

Ha anunciado su salida de la OEA con toda la diplomacia soez de que suele hacer gala; mientras convocó al club de amigos de la Celac, pero muchos no tienen cara para justificar lo injustificable.

Ha convocado a una asamblea constituyente de “a dedo”, en un desaforado reinvento de su fracaso y, en un rito de exaltación de su cinismo, invitó a sus víctimas a aceptar y colaborar en el mal que se perpetra contra ellas.

Toda esta perversión muestra el agotamiento del repertorio dictatorial. Tarde o temprano, cuando vuelvan a ordenarle a las tropas que disparen contra la multitud que reclama su salida del poder, se enfrentarán a un final ineludible cuando el soldado se detenga y baje el arma, porque entre la multitud vea a un pariente o tenga la duda de que esté un ser querido. Hasta ahí llegará la pantomima del patriotismo antiimperialista; hasta ahí llegará la prostitución de términos como revolución o izquierda. En ese momento se darán cuenta de que el socialismo del siglo XXI terminó, igual que regímenes como los de Duvalier, Somoza, Stroessner, Costa e Silva, Pinochet, Laugerud García, Galtieri o Ríos Montt.


Última Hora

  • 05:05 Las firmas para crear un partido llenarían casi tres veces el estadio Rommel Fernández Leer más
  • 05:03 75 agentes de la Policía Municipal de la Alcaldía de Panamá pasarán custodiar cárceles  Leer más
  • 05:03 La Asamblea ha manejado $687 millones en presupuestos modificados desde 2023 Leer más
  • 05:02 Presupuesto 2027 de la CSS contempla $92.5 millones menos para medicamentos Leer más
  • 05:01 Autoridad Portuaria de Perú aprueba el plan maestro para construir el puerto de Corio Leer más
  • 05:00 Tal cual Leer más
  • 05:00 El costo del dinero sube: consumidores enfrentarán mayores tasas de interés para préstamos y tarjetas Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: desconexión Leer más
  • 05:00 Docentes plantean que el Meduca solicite devolver las laptops entregadas Leer más
  • 04:50 Purificacion Garcia Town Center Costa del Este, Panamá Leer más