El desarrollo urbano y económico puede plantear su relación con el patrimonio edificado histórico, su conservación y puesta en valor, ya sea desde la tensión o la sinergia. Por ejemplo, en Beijing, la línea central del metro circunvala la Ciudad Prohibida porque no la puede cruzar, ni siquiera bajo tierra.
La renovación del centro de Colón y el proyecto de vivienda pública, sumados a la implementación de Colón Puerto Libre y el previsible aumento de actividad portuaria y comercial en Colón, producto de la ampliación del Canal y de estas nuevas inversiones, plantean una importante transformación económica y física de la ciudad. Esto es sumamente importante y necesario para el futuro de toda la provincia de Colón. Pero, ¿qué relación tendrán estos desarrollos con los conjuntos y edificaciones históricos de la ciudad?
¿Por qué implicarse en el tema de una casa? Es una pregunta válida. La Wilcox, como se le conoce en Colón, es un edificio muy céntrico y vistoso en avenida Central y calle Nueve, frente al paseo arbolado de varios kilómetros. Tres cualidades particulares: a). Data de más de cien años; b). Es la única estructura de su período y entorno que resistió el gran incendio de Colón, y por lo tanto es un ejemplo de un tipo de edificio que en su gran mayoría se perdió; y c). Para mí, la consideración más importante es cómo los colonenses la utilizan a menudo y sin pensarlo como referencia para dar direcciones, y está grabada en la conciencia colectiva.
El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial como gestor, y Odebrecht como contratista, proponen derribarla para construir una réplica, incluso aventurando proponer que dicha réplica pudiera construirse en otro lugar (falta que propongan que en otro momento).
Puntos a considerar:
El marco legal aplicable incluye el artículo 85 de la Constitución; el Código Penal que tipifica delitos contra el patrimonio histórico; la ley que define los conceptos de Monumento Histórico y Conjunto Monumental Histórico (CMH) en general en el país; la Ley 47 de 2002, “Que declara Conjunto Monumental Histórico el Casco Antiguo de la Ciudad de Colón” y declara también monumentos; la Renovación Urbana de Colón, establecida en varios decretos en 1974, 1981 y 1982, que designa tierras en la isla de Manzanillo donde construir vivienda popular. Incluso la Ley del Proyecto Colón Puerto Libre indica en su artículo 12b “…deberá restaurar, reconstruir o acondicionar dicha propiedad”.
En resumen, mal puede entonces una resolución ministerial situarse por encima de la Constitución Política de la República.
Antecedentes como el estudio El centro histórico de Colón: conócelo y protégelo, en que colaboraron Patrick Dillon, Almyr Alba, Joel Ceras, Adriana Vega y Eduardo Tejeira, reconocen los principales edificios de valor patrimonial en la ciudad y recomiendan su recuperación, restauración y puesta en valor de los monumentos y conjuntos monumentales históricos.
El proyecto de restauración existe y fue presentado por Odebrecht, sustentando técnicamente la viabilidad de la restauración ante la Comisión Nacional de Monumentos Históricos (Conamoh) y la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico (DNPH) del INAC, que lo aceptaron. Existe el presupuesto para la restauración del proyecto y se dio a conocer a manera de promoción por parte del gobierno como parte de su Renovación del Centro de Colón por el Consorcio Nuevo Colón. Es decir, está todo listo para proceder con la restauración
Los expertos del país que han estudiado el tema de conservación del patrimonio a nivel de maestría y doctorado se han pronunciado de manera unánime a favor de restaurar la Casa Wilcox. Esto le ha costado el cargo al menos a dos puestos de mando y jurisdicción en la DNPH. La comisión de alto nivel Conamoh, antes mencionada, mantiene su criterio de que se debe restaurar. La Comisión de Patrimonio Histórico de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, compuesta por varios exdirectores de la DNPH y personas que lideraron la inclusión de sitios panameños en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad, coinciden en restaurar. No he conocido que se pronuncie un solo especialista en patrimonio a favor de demoler.
En un escrito atinado, Orlando Acosta recientemente explicaba en este diario que la premura por demoler la Casa Wilcox por parte del gobierno se debe al valor de su ubicación céntrica y a que tomaría mayor tiempo restaurar que demoler y reconstruir. A eso se puede responder que en el esquema de obras que implica la renovación de una ciudad, no es la restauración de una casa en particular la que va a ralentizar el desarrollo.
Podríamos concluir entonces que existen claras razones técnicas, de procedimiento y legales para sustentar la restauración de la Casa Wilcox en lugar de su demolición.
