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DENUNCIA

Urge carácter en materia ambiental

Ante la instalación del nuevo gobierno, el carácter debe ser determinante en materia ambiental. La gestión irreverente y dañina del exministro Emilio Sempris deja sentados aspectos urgentes para el nuevo encargado de esta cartera, Milciades Concepción, que tiene la oportunidad de demostrar que el ambiente es sagrado, y que las acciones relacionadas deben estar envueltas en una mística de veneración y profundo respeto al planeta.

La hipocresía de la administración de Emilio Sempris, en la que se firmaron compromisos importantes como el Acuerdo de París, el histórico Acuerdo de Escazú; o, se crearon políticas como Hectárea por el Millón, quedó descubierta cuando a nivel interno se enfocó en la destrucción de importantes áreas verdes, la construcción de estructuras en parques nacionales (como isla Coiba), la ampliación de la carretera Omar Torrijos o la permisividad de la ganadería y deforestación de cientos de hectáreas a manos de importantes empresarios.

Sempris no respetó ni acató la Ley 8 de 2015, que en su artículo 1 establece que el Ministerio de Ambiente es la entidad rectora del Estado, en materia de protección, conservación, preservación y restauración del ambiente, y el uso sostenible de los recursos naturales para asegurar el cumplimiento y aplicación de las leyes, los reglamentos y la política nacional del ambiente. Tampoco cumplió con el artículo 5, que señala que el Ministerio de Ambiente debe convocar a consulta temas y problemas ambientales que, por su importancia, requieran ser sometidos a la consideración de la población, violando la reglamentación, las normas de calidad ambiental y las disposiciones técnicas y administrativas que por ley se le asignaron, incumpliendo de manera flagrante con convenios internacionales suscritos en materia de áreas protegidas, vida silvestre, cambio climático, entre otros.

Llama poderosamente la atención, la celeridad injustificada con la que se aprobaron proyectos, actuando en ocasiones más como un ministro de Obras Públicas, y subcategorizando estudios de impacto ambiental, que deberían ser de categoría 3, dados los impactos significativos y adversos que ocasionan al ambiente y la población.

Más bien, subcategoriza, a categorías 1 y 2, precisamente para ignorar los procesos de participación ciudadana, consulta pública, mitigaciones de afectaciones ambientales y transparencia, que no son discrecionales, sino por el contrario, están respaldados por el ordenamiento jurídico.

Obedeciendo órdenes directas del expresidente Varela, y el exministro de la Presidencia para la ejecución inmediata de proyectos a los cuales estos posiblemente tenían intereses personales que están por encima del bien común, y en violación al concepto de desarrollo sostenible, en muchos de estos casos se extralimitó en sus funciones, desconociendo el derecho de todos los panameños a un ambiente sano, previsto por la Constitución en sus artículos 118 y 119.

Es por ello que sentí el deber ciudadano de presentar una denuncia ante la Procuraduría General de la Nación contra Emilio Sempris y estaré volcando todos mis esfuerzos para demostrar que como ministro omitió sus funciones, específicamente en el área del Parque Internacional La Amistad, perjudicando el bien común llamado ambiente.

A nivel mundial se viven momentos donde existe la urgencia de frenar cualquier tipo de política, acción o costumbre destructiva para el ambiente, y necesitamos que nuestros políticos y gobernantes rompan paradigmas y logren vencer la barrera de los clásicos y obsoletos intereses económicos de un sector, que constituyen en sí la imposición del ego sobre el beneficio de la humanidad y las futuras generaciones.

Exigimos como ciudadanos responsables, el aprovechamiento correcto de nuestros recursos naturales, la seguridad jurídica nacional y el respeto a los derechos humanos nacionales y derechos internacionales. Necesitamos la reestructuración interna del Ministerio de Ambiente, para que cuente (y puede parecer utópico) con funcionarios con la debida conciencia de su función ante la sociedad, a la que también pertenecen.

El autor es empresario 


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