En Panamá, no ha habido casos autóctonos de sarampión desde 1996, aunque en el año 2011 hubo 4 casos importados (contagiados fuera del país). Esto ha sido así, porque se mantiene una adecuada cobertura de vacunación, pero anualmente se acumula una cantidad de niños que quedan desprotegidos, porque ni la cobertura ni la efectividad de la vacuna es de 100%.
La población entre 1-4 años en Panamá es de 296 mil 313 (2016). La vacuna contra el sarampión tiene una efectividad de 95%; es decir, que el 5% adecuadamente vacunado no queda protegido. La cobertura de vacunación de sarampión en Panamá en niños de 1-4 años es de 90%; por lo tanto, cada año queda 15% de esa población con susceptibilidad de desarrollar sarampión.
Al cabo de 5 años, se acumulan casos susceptibles suficientes para que la OMS considere que hay un riesgo moderado de tener casos de sarampión. La recomendación de la OMS es que cuando se llegue a ese valor, se haga una “vacunación en sucio”; es decir, vacunar a todos los niños entre 1-4 años, independientemente de si fueron o no vacunados antes.
Esta es la campaña que iniciamos el 1 de marzo y se extenderá hasta el 8 de abril. La idea es alcanzar casi 300 mil niños en este grupo de edad. La última vez que se hizo esta estrategia en Panamá fue en el año 2008. Realmente, es importante que se haga nuevamente.
Esta campaña se ha organizado con la participación del Minsa, CSS, Meduca, OPS, oenegés y el sector privado, en la cual se aprovechará para hacer actividades de promoción de salud. Esta será la tercera ocasión que se realice.
Se iniciará en las áreas de difícil conexión laboral, en los Centros de Orientación Infantil (COIF), guarderías, escuelas, etc. Y se irán acercando a las áreas urbanas. Se hará por la metodología de “barrido”; o sea, de casa en casa, y se mantendrá el programa de vacunación en los centros de salud y policlínicas.
Es importante destacar el valor de la vacunación como método de prevención de enfermedades. Si se hace adecuadamente, se previene una enfermedad y la gente no hablará de ella, porque el trabajo que hizo un gran grupo de personas (personal de salud) fue efectivo. Es el efecto ingrato de la prevención. Además es, probablemente, la estrategia más equitativa que existe. La vacuna que se pone es la misma en todo el país, independientemente del nivel socioeconómico.
Solo se pondrá la vacuna de sarampión y rubéola (MR) a los niños entre 1-4 años; y en aquellas áreas de difícil acceso, se podrán colocar otras vacunas, lo que será decidido por el equipo respectivo. Esto será así para poder abarcar la mayor cantidad de gente posible en el periodo estipulado.
Los funcionarios que vacunarán de casa en casa estarán bien identificados y portarán los carnés respectivos.
El autor es ministro de Salud