Al iniciar relaciones diplomáticas con China, el presidente Varela y la vicepresidenta De St. Malo han logrado un histórico y extraordinario paso soberano para nuestra nación, coincidente plenamente con nuestra visión de país independiente, globalizado y neutral.
El viaje de Estado recientemente concluido produjo 19 acuerdos que incluyen proyectos muy concretos que coinciden con la política China de recrear la ruta de la seda – por tierra y por mar – que tocará a 65 países y 70% de la población del planeta. El dirigente chino Xi Jinping fue el primero de su país en asistir al Foro Económico Mundial en Davos, llenando el vacío de liderazgo mundial dejado por Trump al salirse del grupo Transpacífico y el Acuerdo de París.
El líder chino está usando sus empresas estatales para ejecutar su plan de liderazgo mundial con éxito extraordinario y Panamá se convertirá en el hub y vidriera de su nueva influencia en toda América Latina.
Esta movida natural y hace mucho esperada por parte de Panamá requirió valentía de rechazar la tradicional política de chequera de Taiwán y una decisión soberana, ausente del también tradicional temor a una posible opinión negativa del gigante norteño de nuestra región. Las críticas que provocaron en redes la participación en el viaje de Estado de un sindicalista, son absurdas. Si hay algo criticable es que la delegación panameña no haya incluido a representantes de muchos otros sectores de la sociedad (científicos, agricultores, dirigentes campesinos, estudiantes, indígenas, profesionales, Ciudad del Saber, entre muchos otros).
Luego de esta histórica apertura a China, el presidente ha vuelto a Panamá, donde deberá enfrentar un grave problema doméstico que requiere de su atención personal. Me refiero a todo lo relacionado con Odebrecht, la red criminal de corrupción más grande de la historia de nuestro país... y a la vez la gran oportunidad de marcar un antes y un después sobre el cáncer de la corrupción e impunidad que constituye el gran riesgo a la democracia… y al futuro de nuestra nación.
Ha quedado claro que existe una donación indirecta de Odebrecht al Partido Panameñista del gobernante. También está claro que le toca al mismo presidente afrontar y explicar con claridad el tema, para conservar el necesario grado de credibilidad y liderazgo moral que requiere la circunstancia.
-Ahora, cuando lo de Brasil fue tan grande que no se podía tapar, el Ministerio Público, que tiene toda la información y las fiscalías, procedieron con fuerza. ¿Por qué lo del Partido Panameñista no parece tener la misma prioridad?
Considero que el país se merece y está a la espera de que el presidente encare y explique su posición y visión sobre un tema que pesa sobre su reputación y sobre la reputación del país.
Usted, Sr. presidente, sabe que esta opinión la escribe quien comparte con usted su amor por este país, y cuya agenda es solo la de la nación. La apertura con China será el gran legado de su presidencia. No permita que por falta de encarar y explicar, sea superada por la gran sombra del crimen Odebrecht.
El autor es fundador del diario ‘La Prensa’