ENTORPECER LA VIDA

Violencia ciudadana

Yendo a recoger mis medicinas en la clínica de la CSS en Calidonia (final de Ave. México), feliz encontré un espacio para estacionar mi carro, y al hacerlo, me advierten a gritos: “No estacione, están poniendo boletas”!, lo cual hago (a pesar de la advertencia) al no ver ningún letrero que lo prohibiera en la calle; en la puerta trasera donde queda urgencias y la entrega de medicamentos.

Camino hacia la mujer policía, quien más adelante va lenta y serena pegando multas en los vidrios de los carros estacionados de unas 90 o más personas, la mayoría de la tercera edad, que adentro hacen filas (en forma de laberinto), para obtener sus medicinas. Explico mi asunto y me responde: “vaya y entre, pero salga antes de que vuelva al inicio de la ronda o lo boleteo”.

¿Cuál es el objetivo de pintar raya amarilla en una acera de la calle trasera de una sola vía, por la que pasan poquísimos carros, sin problema, con suficiente espacio para el tráfico que hay? ¡Un lugar donde se necesita prioritariamente estacionar por razones de salud!

La Alcaldía sostiene una actitud arrogante. Cito a sus altos funcionarios de “recuperación de espacios públicos que se han tomado los carros”, confundiendo las áreas para caminar (como los Campos Elíseos de París, las peatonales del Casco Antiguo o la Ave. Central ) específicamente para ir a pie, con las vías que necesitamos los automovilistas.

En una ciudad caliente, con un sol ardiente; donde la mayor parte de los ciudadanos se mueve en transporte rodante como taxis , autobuses, camiones y sus carros. Panamá no es una ciudad diseñada con un clima para caminar grandes distancias.

Entonces, ¿ por qué entorpecerle la vida a las persona que necesitan hacer diligencias en bancos, oficinas públicas o privadas y centros de salud?

Lo que se ha hecho en vía Argentina y calle Uruguay, por ejemplo, es absurdo y un ejemplo de la visión caprichosa de funcionarios despistados, que olvidan que su razón de ser es facilitarle la vida a los ciudadanos, en vez de entorpecerla y agredirlos en su forma de vivir con dignidad y satisfacer necesidades básicas de salud, vivienda y movilidad.

Esa política violenta la paz de nuestra ciudad y arriesga (como el caso del carro bomba para apagar incendios atrapado por una bola de cemento), nuestra vida.

Señores políticos, entiendan que necesitan trabajar para la gente y con la gente.

El autor es psicólogo, docente y escritor.

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