EL PAISAJISMO URBANO

Visión del ordenamiento territorial

En la última década, contemplar la arquitectura como el modelo único para el desarrollo de la ciudad ha llegado a ciertos límites –entre estos el reto de resolver complejos problemas sociales, ambientales y ecológicos con diseños estrictamente arquitectónicos. En Latinoamérica, la profesión del arquitecto y del ingeniero han dominado la modernización urbana. En el caso de Panamá, debido a una presión urbanística –originada por el anárquico, desordenado y agresivo crecimiento urbano– el espacio abierto es cada día más vulnerable y la proporción de áreas verdes por habitante es insuficiente. Por lo tanto, es extremadamente necesario replantear el espacio público de nuestra ciudad. Para esto, es imprescindible comprender que la arquitectura no es la única herramienta disponible para el ordenamiento urbano.

Frecuentemente, el paisajismo es únicamente asociado con los conceptos de la naturaleza y las tradiciones de jardinería. Muy poca atención es dirigida hacia la dureza del paisajismo y lo altamente artificial y construido que sus diseños pueden llegar a ser. Asimismo, los arquitectos paisajistas obtienen conocimientos en algo que la mayoría de arquitectos y planificadores no consideran: la ecología. Es por esto que el paisajismo como intervención urbana tiene el potencial de diseñar relaciones entre procesos ambientales dinámicos y el ordenamiento territorial, transformando así a la ciudad en un sistema más funcional.

Imaginémonos por un momento una ciudad de Panamá con una geometría urbana definida por el paisajismo; una ciudad distinguida por sus espacios verdes y públicos. Imaginaríamos una ciudad donde las decisiones de ordenamiento territorial y las normas de zonificación son estrictamente implementadas con base en la protección del medio ambiente y la ecología de la ciudad, y no en su arquitectura; una ciudad que deja de incentivar el desarrollo inmobiliario crudo para responder a la necesidad de más áreas verdes y públicas; una ciudad en donde los contratistas y las promotoras inmobiliarias entiendan que priorizar y conservar la ecología del sitio, e incluirla en sus proyectos solo aumenta el valor de las propiedades. Todo esto resulta en la mitigación de las sobresaturadas infraestructuras existentes en la ciudad de Panamá y prioriza la agenda social, cultural y ecológica de manera más eficiente.

Aunque recientemente sí se han visto temas de organización territorial, como la nueva gestión ambiental del Municipio de Panamá o el proyecto de rehabilitación urbana de calle Uruguay, entre otros, un plan a largo plazo sigue sin existir. Los cambios de mejoramiento estético localizado, cuya implementación debe ser aplaudida, no funcionan si no se evalúa cómo estos proyectos se relacionan entre ellos y cómo los mismos funcionarán en un futuro. El programa de ordenamiento urbano debe entenderse y ejecutarse como un proceso, un sistema de relaciones urbanas que es eminente e inevitable que cambie con el desarrollo de la ciudad.

Una alternativa para que nuestros urbanistas y arquitectos protejan el medio ambiente es priorizando el paisaje natural. Hoy en día, mucho de los diseños arquitectónicos no evalúan la naturaleza existente en el sitio, sino que deciden, como dice el buen panameño, “empezar con un borrón y cuenta nueva”. Los diseños urbanos deben acoplarse –y de ser necesario modificarse– para incluir la diversidad ecológica existente. El agua de lluvia debe ser implementada de manera inteligente –como en humedales, biofiltraciones y jardines de lluvia– en vez de ser mandada directamente hacia las alcantarillas. En un país donde llueve más de la mitad del año, me pregunto cómo no se han explorado o puesto en práctica programas para un manejo inteligente del agua de lluvia.

El paisajismo urbano busca proteger la integridad de la ciudad, mientras promueve las influencias sociales y culturales que le dan a la ciudad su identidad. La visión de urbanismo de la ciudad de Panamá debe cambiar a una visión de ordenamiento urbano que no priorice la vida en la ciudad sobre la de los barrios periféricos, sino que se enfoca en el uso creativo e inteligente de los recursos naturales.

El paisajismo urbano funciona como un medio capaz de transformarse, adaptarse y responder a los cambios temporales exigidos por las condiciones urbanas contemporáneas. No es solo un modelo geométrico hacia una alternativa del urbanismo de hoy, sino también representa un modelo de crecimiento urbano.

El autor es estudiante de maestría de diseño en la Universidad de Harvard


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