Accionemos con propuestas y no, con protesta

Accionemos con propuestas y no, con protesta
Los estudiantes están enfrentando problemas para adaptarse a las clases presenciales, ansiedad, estrés, entre otros problemas socioemocionales. Roberto Cisneros

Durante décadas, la juventud ha sido promotora de cambios. El ejemplo paradigmático es el de los jóvenes del 9 de enero de 1964, quienes imaginaron un territorio soberano de frontera a frontera, con una sola bandera ondeando en el cerro Ancón y en el canal. Lo lograron con esperanza, dedicación, lucha y sacrificio.

Nos toca reimaginar un Panamá más justo y equitativo, un país que, durante décadas, ha ostentado graves brechas de desigualdad. Es un

istmo que, por sus características, conecta a 170 países en el tránsito marítimo; y, en lo aéreo, a 70 ciudades de América, Asia y Europa. El Panamá con el PIB más alto per cápita de América Latina es, al mismo tiempo, la nación en la que 453 mil niños, niñas y jóvenes son pobres multidimensionales.

Desde mediados del siglo pasado, conocemos los problemas que aquejan a la sociedad en salud, economía, trabajo, vivienda, ambiente y educación. A pesar que ya en el Informe de Desarrollo Humano, de nivel mundial (1990) y en el Informe Nacional de Desarrollo Humano (2002) se expresa que “la principal brecha educativa en Panamá es la desigual distribución de las oportunidades educativas entre los diversos grupos de población, lo cual refuerza la pobreza y la inequidad social”, persiste esta terrible lacra. Dialogamos y logramos acuerdos importantes que no son honrados y ejecutados.

La clase política se ha descalificado debido a su falta de transparencia y deficiente uso de los fondos públicos. En 2021, Panamá obtuvo una calificación de 36 puntos sobre 100 (0 corrupción rampante - 100 no corrupción) en el Índice de Percepción de la Corrupción. Pareciera que prima el interés individual que el colectivo .

El Panamá post-pandemia que imaginamos y el aporte de la juventud sólo tiene un nombre: “Educación”. Justo la falta de educación incluyente y de calidad es un ingrediente que abona a una fuerte crisis social, producto de innumerables problemas ampliamente conocidos y desatendidos. Lamentablemente, quienes están pagando el precio son nuestros estudiantes quienes, durante la pandemia, no recibieron educación a distancia de calidad. Nuestro sistema educativo ya presentaba falencias como se reflejan en los resultados de la prueba ERCE 2019, realizada por la UNESCO. Las deficiencias de aprendizaje son la antesala de la deserción escolar. En 2019, la mayor deserción escolar a nivel primario tuvo lugar en Chiriquí (2.8%); seguido por Panamá Este (2.3%); y las Comarcas (1.9%), de acuerdo a datos del Ministerio de Educación.

Hoy, más que nunca, es necesario la implementación de los acuerdos del Compromiso Nacional por la Educación que se validan a través de las más de 25 mil propuestas de la ciudadanía a través de la Plataforma Ágora del Pacto del Bicentenario. Es crucial viabilizar consensos como la descentralización educativa que permitiría mejorar la gestión administrativa; la formación de nuestros educadores en lo pedagógico; la inversión en educación; más y mejor educación inicial; un nuevo currículo enfocado en competencias que tome en cuenta las necesidades de las regiones; la interculturalidad, tomando en cuenta las exigencias del siglo XXI en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial. Son parte de las políticas públicas que, de ser implementadas correctamente, lograrán los grandes cambios que requiere el sistema.

Cómo jóvenes, hemos hecho importantes aportes en políticas públicas, proyectos y programas que permiten cerrar las profundas brechas de abajo hacia arriba. Se requiere que el compromiso sea en ambas vías: es de suma urgencia que esas brechas se cierren de arriba hacia abajo, a través de la implementación de las políticas públicas que trascienden gobiernos. Hoy, estamos violando los derechos de nuestros estudiantes al no ofrecer educación de calidad, equitativa e inclusiva como lo establece la Constitución. Nuestro sistema está reproduciendo la pobreza cuando no educa con calidad y equidad a los más necesitados. No colabora con la democracia cuando forma habitantes y no ciudadanos responsables.

Cada cierre y paro que hoy sufre nuestro país afecta la competitividad y los aprendizajes de miles de estudiantes. En el futuro, nuestra generación pagará el precio de la poca responsabilidad de quienes nos precedieron. Reimaginar a Panamá es accionar y no solo protestar.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación.


Última Hora

  • 05:01 Especialista señala que el deporte de élite puede afectar temporalmente a la calidad seminal Leer más
  • 05:01 UTP adjudica por $28 millones la construcción de dormitorios Leer más
  • 05:00 Jakly Bejarano: la actriz que se rapó, desafió serpientes y escuchó ‘voces de fallecidos’ durante el rodaje de Broken Land Leer más
  • 05:00 Reformas al reglamento interno: Proponen eliminar el voto secreto en la Asamblea Leer más
  • 05:00 El Estado pagará $537.9 millones en pagos que se extenderán hasta 2033 por nuevo Hospital del Niño Leer más
  • 05:00 En 28 días, el Gobierno declaró confidenciales ocho millonarias compras de seguridad Leer más
  • 05:00 Inglaterra, la última prueba de fuego para el tango final de Messi Leer más
  • 05:00 Sabrina Sin Censura: cuando lo mejor es no ‘ser parte’ Leer más
  • 05:00 8 rasgos extraordinarios que probablemente no sabías sobre los tiburones Leer más
  • 05:00 Martinelli sufre un nuevo revés: la Corte no le admite amparo en caso Odebrecht Leer más