El tema de la descentralización y el desarrollo local viven hoy en día uno de sus momentos de mayor dinamismo. Esto se traduce en una demanda creciente de líderes y de cuadros de dirección con capacidad de impulsar procesos innovadores, de aprovechar las oportunidades del entorno político y económico, y de evidenciar, desde lo local, que en nuestro país es posible el desarrollo humano ambientalmente sostenible. Todo ello está requiriendo diseñar políticas locales que promuevan un desarrollo más plural, tanto físico como social.
Soná es la capital del distrito que lleva el mismo nombre, y es uno de los principales centros urbanos de la provincia de Veraguas, con 10 mil 802 habitantes en el corregimiento central. Además tiene una extensión territorial de mil 519.1 km2 y 27 mil 833 habitantes, según el censo de 2010.
El 66% de las tierras de Soná son denominadas áreas rurales y son ricas en recursos naturales, sin embargo, se refleja un deterioro en lo ambiental, y una realidad de pobreza.
En otros resultados para el distrito de Soná, el 59.66% de la población alcanza el grado de educación primaria, el 14.80% continúa estudios secundarios y de manera alarmante, únicamente el 1.62% ingresa a la universidad. A pesar de ello, se registra un 25% de analfabetismo en todo el distrito.
En este contexto, una estrategia de desarrollo local sostenible, que haga compatible a medio y largo plazo el progreso socioeconómico con un entorno natural saludable mediante el cambio de comportamiento de los ciudadanos, constituye una exigencia para adaptarse en tiempo y forma a los cambios del entorno. De allí la visión de muchos sonaeños, de abrir trocha hacia los estudios universitarios para sus ciudadanos y los de las áreas aledañas.
Las universidades forman parte de las instituciones sociales, y juegan un papel fundamental en la transformación de la sociedad. En ella se transmite a los individuos el conocimiento intelectual indispensable para la democratización de la sociedad, se proporcionan los esquemas y los valores que aseguran la estabilidad social, asistiendo a las comunidades en la solución de los complejos problemas asociados con su calidad de vida, conduciéndolos a formar parte del proceso de integración que incidirá sobre el futuro de su organización social.
El Centro Universitario de Soná cuenta ya con sus propias instalaciones. Es evidente el arduo trabajo en equipo que han sabido desarrollar, entre administrativos, profesores y estudiantes, que a pesar de sus limitaciones, han sabido planear y ejecutar los programas educativos para la distribución de conocimientos científicos, tecnológicos, ambientales y culturales, a través de la investigación, indagación e innovación, persiguiendo la excelencia académica y la formación de universitarios comprometidos con la sociedad, para que a través de su desempeño profesional contribuyan al logro de una sociedad sonaeña más justa, ética, sostenible y próspera.
El autor es doctora en educación ambiental