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¡Agua, agua, pero no weeeeeee!

Cuando recibí la llamada de un amigo piloto del Canal para informarme que había emergido una nueva isla en el lago Gatún, tuve sentimientos encontrados. Estábamos en junio, ya bien entrada la temporada de lluvias, pero el nivel del lago seguía bajando tanto, que lugares antes ocultos estaban ahora expuestos, cubiertos parcialmente por conchas de almejas muertas por la desecación, árboles de Cecropia (popularmente conocidos como guarumo) y paja canalera.

Esta exposición de tierra anteriormente anegada permitía explorar restos de pueblos perdidos, como el de Tabernilla, uno de más de una docena de asentamientos que quedaron bajo el agua cuando fue creado el lago Gatún hace ya más de un siglo. Sin embargo, las nuevas islas también significaban que el lago estaba inusualmente bajo, lo cual resultaba preocupante. En ese momento, el nivel del Gatún estaba en 79 pies y cualquier punto menor a 85 implica restricciones para los barcos que transitan el Canal.

Ahora estamos ya en el último trimestre de la temporada lluviosa y el lago sigue sin llegar a 85 pies. Se acerca otra vez el verano y la situación puede llegar a ser crítica.

Esto es atribuido a una menor cantidad de precipitación pluvial relacionada -entre otros factores- con el fenómeno de El Niño. Fuentes oficiales reportan que el primer semestre de este año ha sido el más seco desde 1981.

Situaciones como el contrato minero, la entrada en el periodo electoral, y el conflicto entre Israel y Palestina acaparan con justa razón nuestra atención. Sin embargo, no debemos pasar por alto esta crisis del agua que se nos avecina. Los datos y estadísticas son claros.

El Gobierno nacional declaró hace meses un “estado de emergencia ambiental” debido a la sequía, pero es necesario hacer más. Hay recomendaciones a largo plazo que ya se están siguiendo, como movilidad eléctrica y energías alternativas, que sumadas a iniciativas globales ayudarían a frenar el calentamiento global, pero es necesario atacar el problema en el corto plazo, para prevenir que en las siguientes temporadas secas el nivel del lago continúe bajando y se afecten aún más las operaciones del Canal.

Hace poco volví a navegar por el Gatún. La vegetación sigue creciendo en las ruinas de Tabernilla.

El autor es biólogo, banquero e integrante de Ciencia en Panamá


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