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BAHÍA DE PANAMÁ

El agua de los manglares

La sustancia más importante para el ser humano en su mundo material circundante es el agua natural. El agua para la República de Panamá es el combustible que mueve el motor de las actividades económicas y es la plataforma sobre la cual se desarrolla la vida del país. Sin embargo, este valioso recurso se encuentra fuertemente amenazado y contaminado, sobre todo en los centros urbanos.

La provincia de Panamá tiene una población de 1 millón 512 mil 359 habitantes (distritos de Panamá, San Miguelito, Chepo y Chimán) estimado por el Instituto de Estadística y Censo en 2015. Esta población vive en permanente conexión con los ecosistemas que lo rodean, los cuales se ven afectados positiva o negativamente a partir de las conductas y hábitos de vida de la población. Uno de estos ecosistemas es el manglar del humedal bahía de Panamá.

El humedal bahía de Panamá se ubica al sur de la provincia de Panamá, se extiende de oeste a este desde el río Caimito (distrito de Panamá) hasta el río Santa Bárbara (distrito de Chimán), con una extensión de 85 mil 664 hectáreas. Conformada por manglares, fangales, albinas y vegetación baja inundable, formando parte de importantes deltas: ríos Juan Díaz, Tocumen, Pacora, Bayano, Pásiga, Chimán, entre otros. Este humedal es parte de la lista de humedales de importancia internacional “Sitio Ramsar” a partir de 2003, y zona protegida de Panamá por la Ley 1 del 2 de febrero de 2015.

Estos manglares son bioindicadores (especies que indican la calidad del hábitat) del estado del agua superficial que drena, pasa a través de los manglares y termina en el mar; como también del agua de mar que interactúa con los manglares. Recientes estudios realizados por el Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM) en el humedal bahía de Panamá demuestran una pérdida de 237.2 hectáreas, o sea el 1.1% del total de los manglares en un período de 30 años (1984-2014). Registrándose las mayores pérdidas de manglares dentro del corregimiento de Juan Díaz al sur de Llano Bonito, Ciudad Radial y la barriada Don Bosco. Otros estudios (La Prensa 2 de febrero de 2018) confirman una pérdida del 70% de la superficie de manglares correspondientes a la zona de Juan Díaz.

Los manglares del humedal mitigan las consecuencias de los gases de efecto invernadero, atrapando dióxido de carbono en sus raíces, troncos, ramas y hojas; absorben parte de las fuertes radiaciones ultravioleta, frena las altas mareas, son barrera contra los tsunamis; disminuyen la sedimentación que llega al mar debido a la falta de regulación en los proyectos inmobiliarios que se desarrollan a lo largo de las cuencas hidrológicas; absorben y retienen parte de los químicos y metales pesados que algunas industrias y actividades inyectan en los cauces de los ríos. Además, son fuente de recursos para las comunidades establecidas en sus límites, son fuente de alimentos y son una gran incubadora para la mayor parte de las especies marinas costeras.

Los manglares están en peligro desde Juan Díaz hasta Chimán. Al oeste, los manglares del río Juan Díaz son los más vulnerables y reflejan la contaminación de la zona: residuos orgánicos, biológicos, químicos, metales pesados (como aluminio y hierro) que se sedimentan y se bioacumulan en la fauna y flora. Las aguas de los manglares de Tocumen, Pacora y Bayano no se encuentran excluidas de la contaminación antrópica, la cual se ve reflejada en sus ríos.

Al este, en Chimán, en un recorrido realizado, se pudo constatar una espesa vista de 270 grados de mangles, de hasta 30 y 40 metros de altura. Manglares centenarios que dan vida a un impresionante contraste de vivos verdes. Siendo el hábitat de una importante variedad de aves, reptiles y otros animales que no conocen más que la vida silvestre. Esta zona consta de una baja densidad demográfica, lo cual es sinónimo de ausencia de desperdicios urbanos, actividades industriales, sedimentación, deforestación y no se observan cambios de uso de suelo.

El manglar es fuente de vida. Hoy el humedal bahía de Panamá es un sitio protegido y amparado por el Estado. Sin embargo, existen vacíos en cuanto a estudios e investigación científica acerca del papel que juega este ecosistema. El estado de la salud de los manglares de la ciudad de Panamá estaría en un amarillo intermitente si fuese un semáforo y es hora de que las entidades competentes, organizaciones comunitarias, científicas, y organizaciones de la sociedad civil entren en acción y busquen alternativas de solución a las graves problemáticas de contaminación que presenta el humedal bahía de Panamá.

El autor es geógrafo y tiene una maestría en hidrología e hidrogeología de la Sorbona de París


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