Exclusivo
DEFENSA DE LA LIBERTAD

Que alguien me diga

Hay personas buenas, dispuestas a arriesgar su vida para salvar la de otras personas; también hay personas que para mantenerse en el poder están dispuestas a asesinar a quien sea.

Salman Kunan, después de nadar 3 kilómetros, llegó a la cueva donde se localizaban 12 niños y el instructor, para dejarle artículos de sobrevivencia.

Al percatarse de que el nivel de oxígeno era bajo, dejó su tanque. Murió en el intento de regresar. Cambió su vida por la vida de 12 niños y su entrenador.

En contraste, tenemos personas como Ortega en Nicaragua, con una dinastía de 22 años, quien, obsesionado por mantenerse en el poder, imponiéndole al pueblo un sistema político obsoleto y fracasado como es el socialismo del siglo XXI, está dispuesto a masacrarlo.

Ortega ya ha asesinado a más de doscientos ochenta (280) nicaragüenses, entre ellos, niños, jóvenes y mujeres, extendiendo la violencia como un cáncer por todo el país.

Altos comisionados de las Naciones Unidas, la Comisión de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la Unión Europea, han visitado Nicaragua para solicitarle al gobierno que detenga la masacre. Unicef ha manifestado su preocupación, sobre todo por el ensañamiento contra los más débiles.

Muchas otras organizaciones y países, inclusive la Iglesia, obispos, el nuncio apostólico en Nicaragua, hasta el propio papa en la plaza de San Pedro, le han pedido de rodillas a Ortega que detenga la violencia contra el amado pueblo de Nicaragua.

Aquí tenemos dos mentalidades diferentes, la del joven buzo, dispuesto a arriesgar su vida para salvar a los 12 jóvenes y su entrenador y el otro,

Ortega, que al igual que Maduro en Venezuela, le importa un comino la vida de los demás por mantenerse en el poder.

Que alguien me diga que se introduce en la mente de estos líderes que los convierte en malévolos tiranos que se obsesionan por el poder, que cuando se instalan, se convierten en monstruos a quienes no les importa que el pueblo, desesperado por los abusos, injusticias, sufrimiento, hambre y falta de libertad, les implore que salgan del gobierno porque no resisten más sufrimiento. ¿Amor al pueblo o amor al poder?

Últimamente, Ortega, jefe máximo de la matanza, en un discurso frenético, amenazó al pueblo y a los miembros de la Iglesia católica -a quienes llamó diabólicos- con seguir aterrorizando y aplicando la violencia. Esas promesas si las está cumpliendo.

Dios quiera que, de una vez por todas, la OEA, ONU y todas estas organizaciones logren una salida diplomática sin más muertos, pero la experiencia demuestra que de esas reuniones solo salen resoluciones llenas de buenos deseos que al final no resuelven nada, como ocurrió en Panamá con Noriega y como está ocurriendo en Venezuela con Maduro.

Sigue el dictador en el poder y sigue el derramamiento de sangre.

Dios quiera que nunca lleguen al poder en Panamá estos fanáticos con ideas extremistas, porque los tenemos. Inclusive, hay quienes, a pesar de ver los resultados desastrosos de su ideología, los promueven y les hacen homenajes como sus adalides.

Nunca dejemos de defender el derecho a la libertad, sobre todo la libertad de expresión, porque es la única con la que podemos defender las otras libertades.

El autor es biólogo y empresario


Última Hora

  • 05:02 Una red que teje esperanza Leer más
  • 05:01 Cultura y comunicación para el cambio organizacional Leer más
  • 05:01 Anticuerpo contra virus sincitial llegará a Panamá entre agosto y septiembre Leer más
  • 05:01 Otra mirada a la tribu Leer más
  • 05:01 Cuando Colón avanza, Panamá crece  Leer más
  • 05:01 Venezuela evalúa programa de créditos para atender a familias afectadas por doble sismo Leer más
  • 05:01 Trump amenaza con nuevos aranceles contra la Unión Europea por la multa a Google Leer más
  • 05:00 El magnate de la tecnología que deberá pagar $644 millones a su exesposa Leer más
  • 05:00 Rehabilitación de 12 puentes vehiculares sigue a la espera del refrendo de la Contraloría Leer más
  • 05:00 La música y la tecnología dieron la bienvenida a los JCC Santo Domingo 2026  Leer más