Uno de los mayores problemas relacionados con el cambio climático es la seguridad alimentaria. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, celebrada en Roma en 1996, se declaró que “la seguridad alimentaria se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos, seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable”.
El cambio climático afecta a la agricultura directamente sobre las cosechas, el suelo, los insectos, las plagas y las enfermedades; esto implica riesgos para la seguridad alimentaria, la inocuidad de los alimentos y la salud humana. El previsto crecimiento de la población mundial comporta una mayor demanda de alimentos, agua y tierra, en momentos en que los recursos naturales para la agricultura se degradan, grandes extensiones de tierras de cultivo se destinan para fines distintos de la producción agrícola, y el cambio climático amenaza con reducir la superficie de tierras aptas para el cultivo.
En la Vigésima Segunda Cumbre sobre el Cambio Climático, que se celebra en Marrakech, desde el 7 hasta el 18 de noviembre, los delegados se esfuerzan para concretar los diversos ejes del Acuerdo de París de 2015, particularmente, la importancia de la seguridad alimentaria en la respuesta al cambio climático, como queda reflejado en el hecho de que muchos países sitúan a la agricultura en un lugar destacado en sus contribuciones previstas para la adaptación y la mitigación, por lo que cobra relevancia la información, estrategias y oportunidades de financiación.
Panamá ha hecho hincapié en sus políticas de mitigación del cambio climático. Participa en el programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques de las Naciones Unidas, y en actividades relacionadas con la permanencia y manejo de los bosques. Es uno de los pocos países que cuenta con una propuesta de preparación para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la deforestación y degradación de los bosques, aprobada por el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques. Paradójicamente, Panamá carece de una política de seguridad alimentaria y nutricional, con visión de Estado, en el campo de la adaptación. Es decir, las medidas que se adoptan para reducir los efectos del cambio climático en el sector agrícola están menos desarrolladas, a pesar de que es el factor clave para contrarrestar el impacto que producirá en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria.
Requerimos reformar el sistema de agricultura y alimentación, impulsar la educación ambiental, promover un ordenamiento territorial que organice los planes de desarrollo en el país, mejorar la coordinación interinstitucional entre el sector ambiental y agropecuario, y estimular el liderazgo de la mujer para fortalecer su capacidad de organización, especialmente en el sector rural, para responder a la creciente demanda de alimentos. Hoy día, existen cerca de 900 millones de personas que no tienen suficiente alimentos para comer, y se estima que la población mundial tendrá un incremento de 2 mil millones de personas para 2050.
