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Alimentemos los cerebros desde la escuela

Te has preguntado por qué nos insisten en que comamos frutas y verduras en lugar de comida chatarra. La razón es simple: ¡Somos lo que comemos! Nuestra dieta influye en la composición y en el funcionamiento de nuestras células, incluyendo las del cerebro.

Tener una alimentación apropiada y, por ende, una buena nutrición, está relacionado con un mejor rendimiento educativo. Lamentablemente, muchos no tienen acceso a una dieta nutritiva en nuestro país. La falta de disponibilidad de alimentos adecuados puede afectar la concentración y el deseo de aprender en muchos estudiantes.

De acuerdo con informes del Banco Mundial y de la UNESCO, una buena nutrición puede resultar en mejoras significativas en la asistencia escolar; una mayor matriculación a edades más tempranas; menos repeticiones de grado; menor ausentismo; mayor tasa de finalización de cursos y mejor desempeño escolar.

La falta de nutrición adecuada puede desencadenar problemas de salud, menor rendimiento académico y retos conductuales y psicosociales en los alumnos.

Según un informe reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la implementación de programas de comidas escolares puede resultar en un aumento significativo en las tasas de matriculación (hasta un 9%) y en la asistencia (hasta un 8%). Los programas de alimentación escolar pueden ser críticos para prevenir el ausentismo y la deserción escolar. Cuándo la alimentación está fortificada con micronutrientes, se ha observado una disminución de hasta un 20% en los casos de anemia entre adolescentes.

Una alimentación de mejor calidad está relacionada con un rendimiento superior en las pruebas escolares. También los programas diseñados para mejorar la salud de los estudiantes muestran mejoras modestas en los resultados académicos. Otros análisis sugieren que cuando se mejora la calidad de la dieta de los estudiantes, tienden a dedicarse más a sus tareas, lo que se refleja en un incremento en los puntajes de las pruebas de matemáticas y, posiblemente, también en las de lectura.

En nuestro país, los planes en marcha incluyen el Programa de Alimentación Complementaria Escolar, implementado por el Ministerio de Educación a través de la Dirección Nacional de Nutrición y Salud Escolar (DNNSE), en cumplimiento de la ley 35 de julio de 1995.

La DNNSE desarrolla programas de alimentación escolar, entre ellos, el programa Estudiar sin Hambre (ESH), que proporciona almuerzos saludables basados en las Guías Alimentarias para nuestro país (GABAs), que incluyen una variedad equilibrada de proteínas, carbohidratos, frutas y vegetales. En el año escolar 2024, ESH está beneficiando a 1,000 centros educativos y a 193,901 estudiantes de preescolar, primaria y premedia, proporcionándoles almuerzos saludables.

Hay novedosas iniciativas desde la sociedad civil como Reloop, proyecto que nace en el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) 2023, en el mercado público de Chiriquí, que utiliza la merma para colaborar con las Aldeas SOS. El Club Rotario de Panamá, en alianza con la Embajada del Japón, construye dos comedores escolares en Panamá Oeste y, con la Real Orden de Malta, contribuyen a través del proyecto “Imaginando una educación para cambiar vidas”, a la nutrición de estudiantes vulnerables.

La evidencia demuestra que los programas exitosos requieren de un análisis exhaustivo del estado nutricional de los alumnos; suficientes recursos para su implementación; de liderazgo sólido en las escuelas; de participación activa de los estudiantes, y de la implicación de padres, madres y comunidades. Todo ello incide en la mejora en la calidad de la educación.

Es imperativo que la próxima administración del Ministerio de Educación (MEDUCA) priorice los planes y programas que promuevan una buena nutrición, y los fortalezca para asegurar que lleguen verdaderamente a todos los estudiantes del país, especialmente, a aquellos en las comarcas y en las áreas de difícil acceso. La atención a la nutrición de los niños en edad escolar es esencial para su bienestar personal; y crucial para su rendimiento académico y desarrollo integral. Es fundamental que el nuevo gobierno priorice y garantice recursos adecuados, liderazgo sólido y colaboración efectiva intersectorial para implementar un programa de alimentación efectivo y equitativo en todo el territorio nacional. Un cerebro bien alimentado desde la infancia es una garantía para mejores oportunidades de futuro.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos Por la Educación.


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